| Mi sorprendente encuentro con el Buda gigante de Nara |
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| Japón |
| Escrito por David Navarro |
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A la llegada al templo te sorprende la multitud de ciervos sagrados buscando cualquier comida de los turistas. Les cortan los cuernos porque tienen la costumbre de pedir comida envistiendo su cabeza contra los posibles candidatos a darle algo. Es bastante entretenido el jugar un poco con estos cérvidos. El templo alberga estatuas centenarias de enorme valor. Incluso alguna del siglo VIII. Junto a éste, hay una gran pagoda, que es algo más moderna porque el edificio original se quemó varias veces. Aún así, es del siglo XV.No está mal. De ahí vamos paseando, viendo más ciervos, hasta llegar al templo Todai-ji. Declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Nada más entrar te encuentras con la gran puerta del sur, Nandaimon. Una extraordinaria estructura de madera que da aspecto de antigüedad. Aunque la sorpresa está al pasar bajo su pórtico. Dos enormes colosos de madera la protegen en su interior. Simplemente espectacular. Seguimos adentrándonos al templo, en su interior alberga un Buda gigante de bronce de 16 metros. Nada más y nada menos que el más grande hecho en su material. El pabellón fue construido a posteriori para protegerlo.
Mientras como un cuenco de fideos con setas mi mente solo visualiza ese buda gigante. Me ha sorprendido tanto. No esperaba encontrarme esto cuando vine a Nara.
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