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Cómo salir de marcha en Kioto y no morir en el intento PDF Imprimir E-mail
Japón
Escrito por David Navarro   

Aspecto nocturno de la popular PontochoLa localidad japonesa de Kioto tiene fama de ciudad tranquila en cuanto ambiente se refiere. Pero todo eso hay que averiguarlo. Digamos que un río la divide en dos. Un grupo de amigos estábamos en el lado del río del templo Yasawa, uno de los más populares de la ciudad.

Quedamos con otra gente al otro lado del río Kamu, en la calle Pontocho (una total desconocida). Pero por el camino nos encontramos en la calle Hanamikoji-dori, un pequeño local de sushi. Decidimos entrar, una pequeña barra con un total de ocho sillas. Así que ocupamos casi todas las plazas. Pedimos una jarra de cerveza (perfecta de sabor y la jarra helada) y una pieza de sushi para cada uno. Ante la exquisitez no pudimos resistirnos en pedir un par de ellas más. La última fue de congrio, estaba increíble, le dimos un merecido aplauso al cocinero. Sin duda el mejor sushi que he probado en mi vida.

Seguimos nuestro camino a través de la calle Shijo-dori, la principal calle de Gion (uno de los barrios más tradicionales de la ciudad). La calle estaba cubierta por soportales iluminados por farolillos al más puro estilo oriental. Nos metimos por alguno de sus callejones de los que se escuchaba música y fiesta de algunos locales. Pero nosotros no podíamos entretenernos, habíamos quedado.

Por fin, llegamos a Pontocho, más que una calle es un callejón, pero muy largo. Un emblema en la ciudad, lleno de locales que la mayoría aporta una terraza con vistas al río Kamo. Pero no entramos en ninguno de esos, nos recomendaron la mejor discoteca de la ciudad: 'Sam’s Club', en la calle Kiyamachi, paralela a Pontocho. Era una cuarta planta, subimos por un ascensor, y nos encontramos que estaba un poco vacía. Nos comentó el portero que era pronto y las 00:30 se llenaría. Bajamos por el ascensor de vuelta a una Kiyamachi repleta de japoneses borrachos, muchos vomitando en el canal que dividía la calle en dos. El canal tenía un poco de suciedad, no sólo por los vómitos, sino la gente tiraba bastantes cosas. ¡Hasta alguna bicicleta!

Nos metimos en un bar, que estaba en un sótano y disfrutamos de unas cervezas. Luego buscamos alguna opción más, pero todo se complicaba porque también pedían una entrada de 2.000 yenes para entrar en el ‘Sam’s Club’, no había ambiente de tirar la casa por la ventana. Me sorprendió el número de peleas que había en la calle, pero eran peleas de discusión que nunca arrancaban en las manos. Sin duda a estos japoneses le sientan muy mal el alcohol. Nos advirtieron que la zona de Pontocho era más para gente joven y la Gion más para adultos. Así que con nuestra edad los que vivíamos en el lado de Gion nos fuimos a investigar por allí.

Volvimos a esos callejones donde escuchamos la música anteriormente, pero ya no quedaba nada. Siguiendo el rastro de gente borracha llegamos a un edificio donde ponía “club en la segunda planta”. Cuando llegamos allí, la fiesta había terminado, la gente excesivamente ebria. Y la edad era más que considerable. Nada que rascar por Gion. Creo que nuestra aventura fiestera por Kioto se puede dar por concluida. Único sitio decente de los vistos fue ‘Sam’s Club’, pero hay que pasar por la taquilla, y muy para veinteañeros. 

Comentarios (1)Add Comment
0
Koke
abril 01, 2009
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kyoto

no me extraña, si en japón hay poca marcha. Lo mejor siempre es montártelo por tu cuenta. Una botella en el super y a disfrutar en casa. smilies/wink.gif

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