| Por Kamakura con una bicicleta eléctrica |
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| Japón |
| Escrito por David Navarro |
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Lo más fácil es alquilar una bicicleta, justo a la salida de la estación te encuentras una tienda. Lo mejor, que son eléctricas, por lo que ayudan al pedaleo. Muy divertido ir con una bicicleta como esta. La primera parada es el templo de Hase-dera, que es un sitio muy bonito con jardines. En su edificio principal hay una estatua gigante de Kannon de once caras, que sorprende al entrar. Me gustó también una pequeña gruta laberíntica donde había muñequitos pequeños representando ofrendas, un sitio muy auténtico. Desde un mirador se podía contemplar el pueblo y el mar, y el día estaba azul para recrearse con la vista. Había unas mesas en el mirador para descansar y comer algo, pero junto a él un cartel de que había que tener cuidado con las águilas que se abalanzan por la comida. Vaya susto al que le pase. La siguiente parada es el santuario del Gran Buda. Un buda de bronce de trece metros y medio que fue hecho en 1.252. Lo curioso es que se puede acceder al interior y ver como es por dentro. Este lugar es el sitio más visitado de la ciudad. Es hora de abandonar la bicicleta y recorrer la ciudad a pie. La calle Komachi-dori, es la principal de la cuidad y estaba a reventar, difícil de caminar con tanta gente. Todo son tiendas. Pero no he venido a comprar, al final de la calle está el santuario de Hachiman-gu, que está consagrado al dios de la guerra. Es día de fiesta y la cola para entrar es infinita, con un grosor de 20 metros y casi 500 metros de longitud, hace impensable el entrar.
Creo que es suficiente, ha sido una gran idea el coger la bicicleta porque te ayuda a ganar mucho tiempo, por mala suerte la ciudad estaba hoy más llena que nunca. Pero se ha disfrutado y el buen tiempo acompañó.
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Comentarios (2)
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Muy cerca de Tokio se encuentra Kamakura, un pequeño pueblo costero que fue capital del país en los siglos XII, XIII y XIV. Tiene un gran patrimonio y cuenta con 19 santuarios
Pero siempre quedaba el intentar entrar por la puerta de atrás…a veces funciona. Me hice el loco y entré por la salida, pero me pararon, normal. Tras un tira y afloja convencimos entre todos los que íbamos al de la puerta que queríamos hacer unas fotos y no íbamos a rezar. Afortunadamente cedió. Dentro había otra cola grandísima para acceder al templo, aunque se formó otra paralela por dentro que podíamos haberla usado para entrar. Pero ya con entrar fue suficiente, era hora de volver. Regresamos por la calle Wakamiya-oji, más ancha que la anterior y un camino en el medio que los usan los fieles para llegar hasta el templo. Al revés de lo que hicimos.
