Oficina Nacional Israeli de Turismo

La contemplación de la vida en Akko PDF Imprimir E-mail
Israel
Escrito por Daniel Pinilla   

Un padre pasa la tarde con su hijo en un bar de AkkoAl norte de la populosa Haifa, en la coste mediterréna de Israel, se encuentra una pequeña población de apariencia decrépita pero de rancio abolengo. Se trata de Akko, una de las ciudades más antiguas del mundo conocido. Los asirios, Alejandro Magno, los egipcios, el Imperio Romano de Oriente, los árabes con Saladino entre otros al mando, los curuzados, los sarracenos, los turcos, los ingleses... todos ellos han pasado por aquí y han dejado una pequeña muesca de su paso en las cicatrices de esta ciudad pesquera, que huele a mar vieja y presenta incontables desconchones en su emotivo casco antiguo.

La población no se va más allá de los 50.000 habitantes. A día de hoy se trata de un asentamiento de mayoría musulmana (el mapa social israelí está salpicado de pueblos con distintas confesiones), aunque no queda dentro de la zona bajo la Autoridad Palestina. Akko condensa las sensaciones que proporciona la vida tranquila. Junto a la zona portuaria se reparten montones de puestos ambulantes que venden zumos de naranja y zanahoria recién preparados.
Los altramuces también son muy populares, aunque los suelen vender templados. La oferta turística no es que se salga: tan sólo un hostal y un hotel en la parte antigua, ambos a veinte metros de diferencia pero a mucha más distancia en cuanto a precio. Existen muchos pequeños bares cutrecillos en los callejones, todos llenos de viejos que fuman, beben té a raudales y no paran de jugar a las cartas.

De repente sale el típico joven moderno del pueblo con una moto que hace mucho ruido y un radiocassette con música presuntamente a la moda. Los niños juegan a la pelota en las calles y las familias pasean al atardecer. No pasa gran cosa por Akko, tan sólo la vida. No hay que perderse la puesta de sol desde la zona amurallada que da el mar. A lo lejos se ven las luces de los locales de Haifa. En Akko, mientras, un perro perezoso se limpia las pulgas y se tiende bajo un árbol.


Daniel Pinilla



Comentarios (1)Add Comment
0
saúl
agosto 21, 2009
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me gusta el ambiente de akko. debe resultar interesante ver un lugar de convivencia tranquila entre judíos y musulmanes

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