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Israel
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Escrito por Daniel Pinilla
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A un centenar de kilómetros al norte de la mítica Jerusalén se encuentra una colina con una relevancia tremenda en la historia de la humanidad. Su nombre es Megido, lo que a primera vista no dice demasiado. Sin embargo, cuando conocemos que Armagedón es una deformación de ese mismo término, la cosa cambia. Según cuenta la Biblia, concretamente en el Apocalipsis de san Juan, se nombra a este enclave geográfico como el punto definido donde tendrá lugar la batalla definitiva del fin de los tiempos, es decir, la confrontación entre las fuerzas de la luz, dirigidas por Jesucristo, y las de las tinieblas, guiadas por el Demonio. No se trata, sin duda, de un lugar cualquiera.
Megido tiene 4000 años de antigüedad y en sus orígenes estaba bajo dominio egipcio, aunque con el paso de los años fue cambiando de manos. Hoy día se puede visitar un pequeño museo que cuenta con un interesante vídeo y una maqueta interactiva del complejo. Los restos de la ciudad, algunos increíblemente conservados tras tanto tiempo, se pueden visitar sin necesidad de guía.
Resulta más que curioso adentrarse a las galerías que conforman un sistema de cisternas subterráneas que dotaban de agua a la ciudad y que confluyen en un punto externo a la colina, perfectamente simulado. Gracias a este ingenioso sistema, los habitantes de Megido lograron burlar algún que otro acoso hace un par de milenios.
Advierto que no hay que ir a horas medianas del día: no existe una gota de sombra y durante el verano el calor es tremendo, de los que te provocan una insolación. A tal efecto venden en el museo agua fresca y gorras de muy dudoso gusto.
Daniel Pinilla
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