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Israel
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Escrito por Daniel Pinilla
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Decepción. Es la primera palabra que se me viene a la mente cuando recuerdo mi paso por Cesarea, una espectacular (lo fue, supongo) ciudad romana en la costa mediterránea, a medio camino entre Haifa y Tel aviv. El enclave es fantástico y viene cargado con mucha historia: no en vano Flavio Josefo la nombra en sus crónicas como el origen de la Gran Revuelta Judía que sobrevino a la etapa de Herodes el Grande. Hay restos romanos a patadas y también del antiguo poblado medieval. Parece difícil que un lugar así decepciones, pero sin embargo lo logró.
Resulta que las autoridades israelíes han convertido Cesarea en una suerte de espantoso parque temático casi al estilo de Disneylandia. Los cajeros electrónicos, horribles restaurantes atestados de turistas, decorados de piedras falsas que se solapan con las auténticas, veladores de heladerías y toda suerte de construcciones horribles y con pésimo gusto salpican los alrededores del palacio, el anfiteatro y el imponente acueducto. Mal, muy mal.
El encanto se pierde todavía más cuando uno se da cuenta de que los alrededores de un lugar que debería ser único son como los de tantos lugares de vacaciones. Campos de golf, grandel hoteles con carteles indicativos de dudosísimo gusto, césped bien cuidado... y todo muy atestado de gente. Para colmo, cobran una entrada curiosa (36 shekels), aunque por las noches suelen dejar entrada libre. Para que la gente consuma, claro está. Una pena.
Daniel Pinilla
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