| Mis problemas para entrar en Israel |
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| Israel |
| Escrito por Víctor García Montes |
Viajar a Israel supone una experiencia que ningún viajero que se precie debe dejar correr, aunque no sea tarea sencilla. Incluso antes de pisar tierras israelíes vas entendiendo un gran problema, a mi juicio, sin solución. En Zúrich, haciendo trasbordo para embarcar en un avión de EL-AL (líneas aéreas israelíes) con destino Tel-Aviv, te colocan un atril delante y te asignan un 'entrevistador', que no es otra cosa que una persona del Mossad, uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo, que te hace desde las mas simples preguntas que te puedas imaginar hasta las más inesperadas, repitiéndotelas una y otra vez, para buscarte una posible contradicción. Aseguro que por muy mentalizado que vayas, vas a entrar en la más absoluta de las desesperaciones; tal era la presión que casi te hacen sentir culpable.En mi caso fue peor aún: al viajar solo y tener el pasaporte lleno de visados de todo el mundo, era pregunta obligada el porqué había visitado países como Malasia, Egipto, Indonesia... nunca pensé que me sería tan dificil explicar que mi principal afición era viajar, sin importarme las distintas confesionalidades religiosas de los diferentes países visitados, siendo esto incluso un atractivo para mí. Y como el tránsito en Zúrich era de unas cinco horas, fue este tiempo lo que duró la dichos 'entrevista'. Me registraron incluso la maleta facturada: la sacaron del avión para abrirla, e incluso relizaron las pruebas de explosivos en ropa, zapatos, ropa interior, cámara de fotos... no me podía creer que tenía nervios por conocer los resultados de las pruebas.. ¿nervioso por qué? Si era imposible... ¡no había manipulado explosivos!. Pasé. Por fin en el aeropuerto de Tel Aviv, me sorprendió que tan sólo me hicieran cuatro preguntas para entrar en el país. Luego lo entendí, puesto que te van poniendo pegatinas en el equipaje con claves internas sobre los niveles de sospechas y registros pasados, y yo había superado los máximos niveles. Una vez puse mis pies en la parada de taxi, un resoplido resume mi estado de ánimo... por fin libre, libertad que aprovecho para ir al Hotel St. George, justo al lado del mítico American Colony Hotel, historia viva de Jerusalén desde la partición y marcha de los británicos. La calle del hotel en el que me alojé es la que divide históricamente la ciudad este (árabe) de Jerusalén oeste (judía). A cinco minutos andando me encuentro la ciudad vieja y su puerta de entrada, la famosa Puerta de Damasco (barrio árabe), uno de los cuatro barrios en los que está dividida la ciudad vieja, y para mí, el mas interesante, con mucho sabor y color, puestos de hortalizas,frutas especias... con mucho trajín y vaivén de personas, escalinatas y rampas por las que circulan los comerciantes en sus burros transportando todo tipo de género. Curiosos animales cargados hasta las trancas arrastrando a sus dueños que los dirigen subidos a un neumático viejo, quizás para no desgastar las suelas de los zapatos. En pleno barrio árabe y al pasar el arco de entrada se alzan unas banderas israelíes, es el apartamento de Ariel Sharon, ex primer misnistro israelí, que se compró la casa en esta zona siendo ministro, dicen algunos que para joder...¿?
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Comentarios (5)
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A dos amigos los regresaron de tel aviv incluso hasta con policias
Hola: me agrado mucho ver tu blog, hace poco dos amigos fueron por su cuenta a Israel y compraron el boleto de avion y alla hiban a a buscar hospedaje, no se que parte del viaje estuvo mal pero los trataron pesimo, incluso hasta los regresaron con policias hasta Alemania, en fin solo duraron 4 horas en Tel aviv, imagina sus sentimientos. |




Viajar a Israel supone una experiencia que ningún viajero que se precie debe dejar correr, aunque no sea tarea sencilla. Incluso antes de pisar tierras israelíes vas entendiendo un gran problema, a mi juicio, sin solución. En Zúrich, haciendo trasbordo para embarcar en un avión de EL-AL (líneas aéreas israelíes) con destino Tel-Aviv, te colocan un atril delante y te asignan un 'entrevistador', que no es otra cosa que una persona del Mossad, uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo, que te hace desde las mas simples preguntas que te puedas imaginar hasta las más inesperadas, repitiéndotelas una y otra vez, para buscarte una posible contradicción. Aseguro que por muy mentalizado que vayas, vas a entrar en la más absoluta de las desesperaciones; tal era la presión que casi te hacen sentir culpable.
