Los sorprendentes 'autógrafos' de Persépolis PDF Imprimir E-mail
Irán
Escrito por Daniel Pinilla   
Primer plano del 'autógrafo' de Henry StanleyHacer una pintada en una propiedad que no es de uno es una gamberrada. Hacerla en un monumento es inadmisible. Y encima si se pasa de la pintura al cincel, pues mucho peor. ¿Siempre? Parece que para todo existe una excepción... En Persépolis, la impresionante ciudad que Darío el Grande levantó allá por 512 AC, se accede a través de la llamada Puerta de Jerjes (el mismo que combatiría contra los 300 espartanos en el paso de las Termópilas...).

Pues bien, en esa misma puerta me llevé la gran sorpresa de ver que lo que más llama la atención y resulta más aplaudido no es la rotundidad de la edificación ni los voluminosos capiteles, sino unos autógrafos de algunos tipos de hace muchas décadas. El que se lleva la palma en fotografías es el de Henry M. Stanley, el periodista que se convirtió en aventurero y que entre otras cosas encontró a Livingstone en el corazón de África en una epopeya mítica.
 
Stanley, encima, firma con su nombre y el de su empresa: New York Herald. Imaginen que en un monumento como Persépolis va un tipo que firma a cincel: 'Juan Pérez. Tejidos Mariloli'. Supongo que lo sacarían a patadas. Pues eso.
 
En fin, al margen de esta anécota, está claro que Persépolis es una visita obligada en Irán. Situada a 70 kilómetros de Shiraz, la que otrora fuera enclave del vino y las rosas, lo que queda de la ciudad fue lo que dejó en pie Alejandro Magno, que arrasó en su guerra contra Persia. Persépolis no era una ciudad al uso, sino el lugar de recepción oficial del Imperio.

Persépolis es un punto obligado en un viaje a IránDa la impresión de que en su momento debió ser más impresionante que la misma Acrópolis. Se puede pasear sin demasiado agobio de público y las explicaciones están en inglés. Dentro hay un pequeño museo con lo que no se han llevado a Teherán, Londres y compañía... que no es demasiado.
 
La entrada al recinto es baratísima, menos de medio euro. Increíble para lo que se ofrece. Lo suyo es ir al amanecer, porque luego suele hacer un calor de muerte. A la entrada venden camisetas de dudoso gusto, pero al menos distintivas de Irán, algo que luego no se encuentra por el país. Por cierto, que junto a la entrada están los armazones de las tiendas de campaña de lujo en las que el sha celebró en 1971 el aniversario 2500 de su monarquía. Ocho años después se lo llevó por delante la revolución islámica.
 
Echen un vistazo a persepolis3d.com para hacerse una idea.

Daniel Pinilla

Comentarios (1)Add Comment
0
rubén
octubre 02, 2010
Votos: +1
...

me parece fatal lo que hizo stanley. el personaje histórico se me ha caído un poco

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