| Irán es una barbaridad de lugar |
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| Irán |
| Escrito por Gabriele Gariglio |
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Tras cinco horas en autobús llegué a Kashan, una ciudad en el desierto con casas tradicionales muy restauradas. Luego seguí hasta Yazd, sin duda mi ciudad favorita del país. Se caracteriza por las casas de barro y sobre todo por las torres de viento, que conducen el aire a una fuente de agua con lo que permite introducir aire frío dentro de las casas. Un sistema de refrigeración tan antiguo como ecológico. Es imprescindible contemplar las torres del silencio, ya que según la religión zoroástrica, los muertos no pueden ser enterrados ni quemados para no contaminar la tierra y el aire, por lo los cadáveres eran introducidos en estas torres a la espera que los carroñeros se beneficiaran del cuerpo difunto. Aunque desde hace unos 30 años se prohibió esta tradición por motivos de higiene. Además se pueden ver muchas mezquitas, casas restauradas y algunas viviendas muy viejas de piedra. La siguiente parada es en Kerman, base para ver Bam, una ciudadela de barro espectacular y unas formas pétreas muy curiosas y de desconocida formación geológica, aunque existe algo similar en el parque de Yellowstone (EE.UU.). Kerman es un sitio muy poco turístico y muy original. Pero realmente no hay nada que ver en concreto aquí, aunque el conjunto es más que típico. Me quedo con sus dátiles frescos y el calor no pega tanto. Por cierto mayo es el mejor mes para una visita. Saltamos a Shiraz, perfecto lugar para acercarse a ver Persépolis, la que fuera residencia de verano de los reyes persas. Allí se representa la bondad de los gobernantes persas que sometían a los pueblos respetando a sus soberanos y culturas. Por ello, éstos iban a Persépolis a ofrecer sus tributos. En Shiraz está la tumba de Hafez, el más famoso de los escritores iraníes. Se dice que todo iraní tiene en su casa dos libros: uno de Hafez y el coram. Otra excursión desde Shiraz, es para ver las tumbas de Ciro y Dario, grandes reyes del antiguo imperio. Próxima parada Esfahan, que destaca una enorme y grandísima plaza central con un mercado, tres mezquitas y los palacios de los gobernantes. Dicen que posiblemente sea la plaza más bonita del mundo, ya que contiene todos los estilos arquitectónicos de cualquiera de los rincones del planeta que la han influido. Sólo por ver esto merece la pena venir. El último alto en el camino me lo ofrece Kermanshah, una de las capitales del Kurdistán iraní. Un pueblo con mentalidad perenne de seguir luchando por un Kurdistán independiente. Sin duda un sueño muy difícil de cumplir. Añoran sus derechos como ciudadanos, y poder autogobernarse. Aunque no me dio la impresión de que si se juntaran con los kurdos iraquíes y turcos conseguirían vivir en paz, sería una guerra civil.
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Hola Carmen |



El viaje empezó en Teherán, una ciudad grande, fea y ruidosa. Pero es el corazón de Irán, siempre con 24 horas de vida. 
