| Rameswaram te toca el corazón... y lo que no es el corazón |
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| India |
| Escrito por David Navarro |
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Resulta impresionante ver cómo cogen el agua mediante un cubo con cuerda y empiezan a echarse agua por la cabeza y muchos hindúes portando envases para llevársela para bebérsela. Por cierto, que el agua de los theerthams está muy verde. Desde luego no sé las propiedades que pueda tener, pero está claro que viene aliñada. La isla está llena de palmeras y buenas playas. Los cuatro que fuimos a esta isla, nos dejamos llevar por un pescador local para montarnos en su barquita, poquísimo estable guiada por una pértiga al más puro estilo veneciano. Nos llevó a un arrecife lleno de corales donde nos dejamos unas cuantas cicatrices, porque había un poquito de oleaje y esa fuerza mareal nos hacía chocar contra los corales, con la consecuente rajita. Cierto es la riqueza coralina, con muchísimas especies, pero una pena no verlo en condiciones por el movimiento del agua. Ver esto con la mar calma, tiene que ser un auténtico espectáculo. En la India está prohibido beber en la calle así que fuimos a uno de los lugares específico para beber. Era un sitio cerrado, con una cantidad de suciedad inimaginable, un olor terrible y lleno de mendigos alcohólicos metiéndose ron con agua por el cuerpo. No recomendado para cuerpos sensibles, por lo menos éste en concreto. La cerveza nos la tomamos con muy pocas ganas, aunque no me arrepiento de conocer tal antro. Otra curiosidad de la ciudad es que debido a la religión sólo hay un sitio para comer algo que no sea comida para vegetariano. Fuimos allí por supuesto, curiosamente era un sitio de comida rápida. Te ponían de comer en una hoja de palmera haciendo el papel de plato. El menú consistía en un pan, el cual lo partías a trozos, y rociado con una salsa picante; un pescado al estilo tandoori y unas gambas muy picante que no estaban nada mal, por supuesto todo esto comiendo con la manos al puro estilo indio. Para beber una jarra de agua de procedencia desconocida. La verdad que la calificación podía ser de excelente si miramos la relación precio, originalidad, experiencia y que no estaba mal del todo la comida. Lo que me pareció increíble es que en un pueblo de pescadores no hay ningún lugar para comer pescado. Sri Lanka se halla tan sólo a diez kilómetros, pero el ferry que unía los dos países lo quitaron por problemas entre ambos. Hubiera sido una buena excursión.
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Rameswaram es una isla a poquísima distancia de
Otra curiosidad de la ciudad es que debido a la religión sólo hay un sitio para comer algo que no sea comida para vegetariano. Fuimos allí por supuesto, curiosamente era un sitio de comida rápida. Te ponían de comer en una hoja de palmera haciendo el papel de plato. El menú consistía en un pan, el cual lo partías a trozos, y rociado con una salsa picante; un pescado al estilo tandoori y unas gambas muy picante que no estaban nada mal, por supuesto todo esto comiendo con la manos al puro estilo indio. Para beber una jarra de agua de procedencia desconocida. La verdad que la calificación podía ser de excelente si miramos la relación precio, originalidad, experiencia y que no estaba mal del todo la comida. Lo que me pareció increíble es que en un pueblo de pescadores no hay ningún lugar para comer pescado. 
