| Mi noche en plan Bollywood en Mumbai |
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| India |
| Escrito por David Navarro |
Mumbai, la ciudad más grande de la India con unos 20 millones de habitantes, es una locura absoluta. Ni una vaca en la calle, lo cual me sorprende y aún así es caótica. Edificios deprimentes, barrios de chabolas por doquier, rascacielos modernísimos, iglesias... un todo lleno de contrastes.Para empezar, el alojamiento. Tras hora y media de taxi desde el aeropuerto, busqué junto a mis tres amigos (Diego, Dani y Quique) un sitio cutre en el mejor barrio de Bombay, Colaba. Para ahorrar, cogimos habitación doble para cuatro y con baño compartido. De la habitación decir que tenía bastante 'mierda' (la palabra suciedad queda muy suave para definir la realidad) en las paredes. Este inconveniente no importa porque esta noche toca ¡fiesta! Nos recomiendan una discoteca, ‘Voodoo’, la mejor de la ciudad. El problema es que en India no dejan entrar a hombres solos, deben ir siempre con pareja. Fuimos allí y hablamos con el encargado, ve nuestro aspecto, por cierto bastante patético. Lógico porque conjuntarnos con la poca ropa que nos queda limpia era casi imposible. Lo importante que el encargado cuela y nos cita para dejarnos pasar, mientras nos recomienda un restaurante. El 'Índigo' es sin duda un restaurante de categoría, un ambiente muy de 'Jet Set' y mundillo de ejecutivos al más puro estilo europeo. La comida sin duda la mejor que había comido en la India hasta entonces; la factura le correspondía, un precio muy alto para lo que habíamos visto hasta el momento. Antes de irnos conversamos con unas indo-australianas y nos recomiendan una fiesta privada en la discoteca ‘Red Light’, como nunca hay que desaprovechar un consejo, allí fuimos. Nada más llegar, en la entrada nos impiden los porteros el paso, lógico, nuestra vestimenta es horrible y no teníamos invitación. Así que nos quedamos esperando en la puerta, mientras unos ingleses con traje y corbata tampoco tienen éxito para entrar. Por lo menos nos quitan presión, pero seguíamos en la calle. Aparecen las chicas del restaurante, pero no hacen nada por meternos, seguimos agudizando ideas conforme se iba llenando la fiesta y veíamos que estaba metido lo mejor de lo mejor de la ciudad. Teníamos una meta, entrar. Tras una hora en la puerta y decir de todo a los porteros para entrar, ante el convencimiento de que era imposible Diego, intentó comprar al portero, y también este siguió en su negativa. Ya nos habían dicho mil veces que ¡NO! De repente pasó una chica, e intuitivamente la cogí de la mano, mientras ella leyó mi camiseta en español, era ¡CHILENA! e iba con su prima de las ¡ISLAS CANARIAS! Inmediatamente le plantee la situación y que nos intentara colar. Así que ella lo intentó y el portero nuevamente dijo que no. Viene un amigo de dentro y se lo dice al portero, que en su papel, vuelve con su NO. Pero ella dice que lo iba a intentar, iba a hablar con el dueño. A los tres minutos se escucha una voz desde la escalera “¡Sevilla, suban!”. De repente llaman al portero de las negativas hacia arriba y cuando baja de nuevo, se nos cuadra firmemente nos da un apretón de manos y nos invita a entrar. ¡Misión cumplida! Parecía increíble pero estábamos dentro. Al subir las escaleras, nos encontramos a nuestra amiga chilena posando para una decena de fotógrafos. Era una de las estrellas de la fiesta, una famosa modelo hindú-chilena (Jennifer Mayani) que desde hace unos años es actriz de Bollywood. Sorprendidos con la suerte y crecidos con el ambiente fuimos a comprar una botella de algún licor espirituoso, pero no nos dejaron comprarla porque era ¡barra libre! Qué día tan bonito. Pues entre copas, copas y más copas en el súper ambiente del mundo de 'Bollywood' que ante mi desconocimiento del ‘famoseo’ indio me resultó indiferente tanto ‘glamour’. Pero me quedo con el ambientazo y muy a nuestro estilo continental. Cuando ya teníamos muchos amigos apareció la policía para cerrar la fiesta, nos fastidiaron. Qué le vamos a hacer, taxi y a la disco famosa, pero ya cuando llegamos estaba también casi ‘chapada’ y sólo dio tiempo a tomarnos una copa. Cuando cerraron, conocimos a dos madrileños en la puerta y acabamos todos en la calle de ‘cháchara para aguantar más que cualquier discoteca, muy ‘tipical spanish’. Fue una gran experiencia y con un final de fiesta con demasiado sabor español sobre todo por la conversación 'futbolera'.
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Mumbai, la ciudad más grande de la India con unos 20 millones de habitantes, es una locura absoluta. Ni una vaca en la calle, lo cual me sorprende y aún así es caótica. Edificios deprimentes, barrios de chabolas por doquier, rascacielos modernísimos, iglesias... un todo lleno de contrastes.
Al subir las escaleras, nos encontramos a nuestra amiga chilena posando para una decena de fotógrafos. Era una de las estrellas de la fiesta, una famosa modelo hindú-chilena (
