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Bundi es una ciudad rajastaní que queda alejada de los circuítos turísticos. Es conocida como la ciudad azul, debido a que los brahmanes pintaban las casas de azul índigo por motivos religiosos. Hoy día se preserva esos colores no solo por religión sino porque refresca la temperatura.
Como alojamiento opté por un Haveli, una casa tradicional del Rajastán, donde una familia te alquilaba habitaciones. Dicha casa, con más de 400 años de antigüedad, era toda una maravilla, y la hospitalidad inconmensurable. El patio interior era el corazón de la vivienda. Por la noche se compartían buenos momentos con la familia en su azotea cantando y bebiendo cerveza. Incluso ellos se ofrecían para hacer masajes o pintar con ‘henna’ a las niñas allí hospedadas. Pero quizás lo más interesante fue conocer sus vidas diarias.
Monumentalmente la ciudad aporta bastante, un majestuoso palacio en la montaña la preside. La cuesta empinada hacia el palacio está construída de forma muy especial para la subida de elefantes y caballos, así que como no soy ni lo uno ni lo otro, llegué sudando la gota gorda. La puerta de entrada con dos elefantes enfrentados en el pórtico daba la bienvenida. Este palacio solo lleva abierto al público 4 ó 5 años. El interior está muy bien preservado en cuanto a pinturas y puertas de marfil, unas autenticas joyas. Una pena la poca seguridad que tiene y los pocos criterios de conservación.
De hecho, voy a escribir a la UNESCO para que se plantee conservar este palacio ya que se merece la categoría de patrimonio de la humanidad. En su interior habitan multitud de colonias de murciélagos que cada atardecer forman un espectáculo a su salida del palacio, como si el castillo del Conde Drácula se tratara. Siguiendo la montaña hacia arriba se llega al fuerte, donde recomiendan ir preparados con palos ya que los monos arriba son muy agresivos. Tanta preparación con los mejores garrotes que no vi apenas monos. Imagino que se asustarían al ver un grupo de turista con ganas de camorra.
Al no ser una localidad muy turística, todo es ajeno al visitante. Todo el mundo hace su vida sin irrumpir. Hay muchas tiendas en las que se vende plata al peso y por su puesto en sus calles no faltan cabras, cerdos, vacas, monos y ardillas.
Por cierto, en esta ciudad estuvo viviendo Kipling, el autor de ‘El libro de la selva’. Su casa es uno de los sitios a visitar. Mejor dicho palacio, el Sukh Mahal. Allí escribió su libro, ‘Kim de la India’. La ciudad y la región están llenas de sitios interesantes para visitar... tendré que volver.
David Navarro
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