| Jaipur le da la bienvenida al Monzón |
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| India |
| Escrito por David Navarro |
Jaipur es la puerta del Rajastán. Conocida como la ciudad rosa, color para imitar el color de la arenisca.La ciudad, en la que habitan unos dos millones y medio de personas, se me presentó con un tremendo caos a mi llegada. Esto no me ayudó a encontrar la ‘guesthouse’ que me habían recomendado. Tras casi dos horas de búsqueda por fin lo localizo, pero resultó estar lleno. Afortunadamente había otras opciones por la zona. La primera fue un error: escogí un lugar nada limpio. Algo ciertamente habitual en India, aunque éste destacaba especialmente por lo sucio que era. Por ejemplo, en la pared de mi cuarto había estampado un avispón de estos amarillos grandes. Además. las habitaciones eran muy lúgubres y con unas paredes muy negruzcas. En cuestión de minutos (los clásicos quince de reflexión) decidí abandonarlo por otro un poquito mejor, menos mal. Cerca de Jaipur se encuentra el imponente fuerte de Amber donde a su llegada es imposible no estremecerse al ver semejantes muros en la ladera de la montaña. Sus salas decoradas con espejos te hacían imaginar todo el esplendor de la vida palaciega, las salas y aposentos son un poco laberínticos, suerte que iba con un guía. Amber fue capital del estado de Jaipur en el Siglo XVI y lo edificó el marajá Man Singh un comandante rajputa del ejército del rey Akbar. A la salida fui directamente al centro de la ciudad. La carretera estaba llena de elefantes con adornos por la fiesta del Teej, la bienvenida del Monzón y el matrimonio entre Siva y Parvati (dioses hindúes). En la ciudad organizaron un desfile pero recomendaban tener precaución. Porque con la multitud se forman hordas que arroyan a los turistas llevándose lo que puedan. De hecho, el ayuntamiento de la ciudad reserva un balcón para los turistas y así protegerlos de este tipo de actos delictivos. Corriendo fui hasta allí. Pero por mala suerte estaba ya completo. Incluso tras insistirle bastante a la policía, no hubo manera de subir. Así que muy resignado me quedé en la calle. La muchedumbre rodeaba a los turistas y la policía actuó quitando las personas de delante. Improvisaron poniendo unas cuerdas por delante también como protección. Pero no se pudo controlar los laterales y la parte trasera. Por atrás pasaban multitud de personas, rozándose y cogiendo el culo a niñas. De vez en cuando venía una horda de gente que arrastraba al gentío. Los turistas hacíamos una piña para que no pudieran desplazar a ninguno, la unión hace la fuerza. A falta de minutos para el comienzo del desfile se me cruzó unos españoles con un guía con contacto y nos dijo que iban al balcón. No me lo pensé y lo seguí. La policía viendo el panorama de fuera dejo entrar a todos los extranjeros que había cerca de la puerta del balcón, así todo era más seguro. Menos mal que estaba en el balcón, a pie de calle se respiraba mucha tensión.El desfile en sí fue muy bonito, muchísimos elefantes y camellos repletos de adornos, carros con dioses... Desde arriba, cuando acabó el desfile se podía ver a unos turistas aislados por la policía mientras la masa intentaba acceder a ellos, impresionante imagen. Por suerte no hubo ningún incidente. Esta gente se maneja bien en los bullicios.
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Jaipur es la puerta del
A falta de minutos para el comienzo del desfile se me cruzó unos españoles con un guía con contacto y nos dijo que iban al balcón. No me lo pensé y lo seguí. La policía viendo el panorama de fuera dejo entrar a todos los extranjeros que había cerca de la puerta del balcón, así todo era más seguro. Menos mal que estaba en el balcón, a pie de calle se respiraba mucha tensión.
