Chinos y más chinos camino de Shenyang PDF Imprimir E-mail
China
Escrito por Daniel Pinilla   

La estación de tren de Shenyang, siempre abarrotadaDiez horas (10) de tren, tres revisiones de pasaporte, colas bestiales para llegar al andén y qué sé yo, pero anoche llegué a Shenyang. A 74 kilómetros hora fue el tren, velocidad de crucero. La auténtica bala. La de la taquilla me engañó al decirme que se echaban sólo cinco horas en el trayecto. Total, que me encajé en Shenyang a las diez de la noche. Una aldeíta de casi ocho millones de personas, conductores kamikazes total y edificios gigantes horriblemente iluminados con luces horteras a tope. Según he leído, el gobierno ha tratado de reeducar a los conductores y los peatones para evitar que la gente de fuera sufra un ataque al corazón en cada cruce, pero me temo que en la jungla de Shenyang el éxito de la iniciativa ha sido discretito.

A ver si me cruzo con Ronaldinho y compañía (mi viaje fue durante los Juegos Olímpicos), que creo que andan por aquí. Por cierto, al parecer la organización de los Juegos generó puestos de trabajo para unos dos millones de personas, pero la ampliación de las carreteras se ha llevado por delante puntos de interés históricos que van a resultar irrecuperables. Quédense tranquilos: en Shenyang no había demasiado que cargarse, así que la Unesco no tiene de qué preocuparse. Lo que más merece la pena es un jardín botánico con puentes colgantes que está como a 30 kilómetros. (PD: me quedé en el hotel de mi colega Nacho: gratuidad).

Mientras que en los alrededores del estadio había cientos de policías y voluntarios, controles, cacheos, se prohibía hasta fumar e incluso vi un carro blindado nuevecito, los taxistas de Shenyang siguen haciendo de las suyas ejerciendo de kamikazes por las amplias avenidas de la ciudad. Uno de ellos incluso se enfadó conmigo cuando me puse el cinturón de seguridad. Normal, lo suyo era ver la muerte muy cerca y yo hice del clásico giñado. Perdón por querer sobrevivir. Al final tuve que hacer el trayecto a pecho descubierto, en plan Out Run (la mítica maquinita).

Eso sí, está claro que el 'I am Muzzy' no ha llegado a estas latitudes porque no hay manera de que la peña se entere de direcciones ni de nada. Cero total en comunicación. Ejemplo: el concepto frialdad en las bebidas en casi imposible de explicar. No se puede decir que el cosmopolitismo sea lo que impere. No está el personal muy acostumbrado a entenderse por gestos.

Daniel Pinilla

Comentarios (1)Add Comment
0
ramón
abril 29, 2009
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cierto

no he estado en shenyang, pero un amigo mío tiene negocios allí y me ha dicho que la ciudad es muy fea. me creo la historia

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