| La desagradable experiencia de un accidente en Venezuela |
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| Venezuela |
| Escrito por Juan Castro |
Eran las 7 de la mañana y me despertaba en un hotel cualquiera en Maracaibo, Venezuela. El partido de Uruguay, al que tenía que ir a cubrir (servidor es periodista deportivo) se situaba en San Cristóbal, en la frontera con Colombia, un lugar escondido, entre montañas, tenebroso. 'Chispa', así se llamaba mi taxista, me esperaba en la puerta del hotel. Siete u ocho horas de carretera eran demasiadas, por lo que el tipo terminó siendo de la familia. No había tiempo, no llegábamos, el coche era malo, pero la velocidad mucha. En una de las rectas que atravesaba la selva del norte, hasta saltamos a cuatro ruedas. Yo, consciente de que la vida en Sudamérica vale poco, no me preocupé. Confiaba en el destino. En esto, llegamos a la zona montañosa, a escasos 30 kilómetros del destino, San Cristóbal. Empieza a llover. Le digo al taxista que corra más, si cabe, pues el partido empezaba. Subíamos una aldea. Mucha velocidad, mucha lluvia. El parabrisas apenas funcionaba. Entramos en una aldea, una curva, el taxista que me hablaba... y ¡zas! ¡Qué golpe! El tipo tenía unos 40 años. Quedó en la cuneta malherido, con la cara ensangrentada. La aldea se avalanzó sobre el taxista. Yo, con mi acreditación, salvé el pellejo y me fui hacia el atropellado. Tenía un bollo en la cabeza del tamaño de una pelota de tenis. Chorreaba sangre. Estaba casi muerto. Para sorpresa mía, que no de ellos, los lugareños lo metieron en el taxi y, a más velocidad si cabe, entre esas montañas, tuvimos que llevarlo al hospital. El taxista, llorando, conducía; yo, hablando con el periódico sobre los temas del día, de copiloto; y el 'muerto', detrás. Sintiéndolo mucho, con la sangre fresca, a la entrada de San Cristóbal y en el primer semáforo, dejé unos dólares al taxista, agarré mi bolsa y me fui corriendo. Un reportero nunca se puede arriesgar. Siempre espera la siguiente historia. Juan Castro
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Comentarios (3)
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No me parece normal por un miserable partido de futbol, ademas de tercera division largarse de esa manera ,pero si cabe me parece peor aun que lo cuentes como una aventurilla de capitan trueno... Frivolizando el tema y paranadote en los detalles escabrosos, sobre todo porque la culpa no fué del taxista sino tuya, por meterle prisa, me imagino el coñazo que debiste darle para que corriera. Probablemente hasta le ofreciste mas pasta para presionarlo... Lo dicho, deberia darte verguenza, ya veo que no te da ninguna que hasta lo cuentas como una aventurilla...Puto Futbol de mierda y puto entorno que lo rodea... |




Eran las 7 de la mañana y me despertaba en un hotel cualquiera en 
