| Expedición por los saltos de Canaima |
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| Venezuela |
| Escrito por David Navarro |
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Nos llevan a la laguna a coger una curiara, una embarcación hecha de un solo tronco. El color del agua era como coca cola, debido al tanino, una sustancia producida de forma natural por una planta es la causante de tal coloración. Navegamos hasta una zona para iniciar una caminata que conducía hasta el Salto del Sapo. Por mala suerte es época seca y el salto está totalmente sin agua. Aunque viendo las formas de las rocas y el área que ocupa, tiene que ser sencillamente espectacular cuando lleva agua. También hay un paseo para caminar bajo la cascada, pero tan solo un chorreón de agua te moja algo. Afortunadamente la laguna que forma abajo tiene una playa buenísima para pegarse un chapuzón. Buen momento para relajar músculos y limpiar el sudor en esa charca teñida de cola. Seguimos el camino hasta el Salto del Hacha. Allí si había agua. Penetramos por su interior, que pueden ser casi cien metros de pasillos por debajo de la misma. La puesta de sol sobre los árboles selváticos, visto tras la cortina de la cascada es de las cosas más bonitas que he visto en mi vida.
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Comentarios (1)
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En la localidad de Canaima (
Muy mojados regresamos al alojamiento para reír y conocer mejor a todos los del grupo. Algunos bares abren por la noche en la ciudad, pero había que madrugar al día siguiente. Así mejor evitar la tentación.
