| Fiestas juliaqueñas junto al Titicaca |
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| Perú |
| Escrito por Silvia Guerra |
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Quería visitar nuevamente las islas de Amantanì y Taquile en el lago Titicaca y también otras ciudades. El viaje en bus cama hasta Puno fue súper bueno a pesar de las 22 horas que se tomó en llegar y también viendo la diferencia de altitud: íbamos a pasar de 100 metros sobre el nivel del mar a 3.870 en un solo día... la verdad que mejor me tomaba una pastillita para prevenir soroche y dolor de cabeza por la presión de la atmósfera. Más vale prevenir que lamentar. El solo hecho de comenzar a ver el cielo muy celeste y los campos y montañas verdes ya era el comienzo de un buen regalo para mi vista... ya cerca a la ciudad de Juliaca, el carro toma un descanso donde se podía bajar. Sólo había una pequeña casita-tienda y todo alrededor era una pampa inmensa. La mayoría bajó; nosotras no, como que muy prudentes... pero llegaron a nuestro oídos que vendían chicharrones de Alpaca y no pudimos negarnos a probarlos. Encargamos a un pasajero que nos compre y así saciamos nuestro deseo de probar. Rico lo que se dice rico no fue para mi gusto, una carne con un sabor más fuerte que la carne de res y más seca. Así, con el estómago medio lleno llegamos a Juliaca, cansadas. Sólo quería descansar, mas nos invitaron una sopa muy caliente, la cual no debí tomar... vale, por el cansancio. Inmediatamente después de tomarme la sopa fui a descansar, mas cuando desperté a las dos horas, por la indigestión, tenìa todos los síntomas del soroche, sobre todo el terrible dolor de cabeza. Ese día fue un día perdido para mí: sólo para descansar y lograr alivio. Juliaca se la conoce como la ciudad de los vientos, porque en esta ciudad hay vientos muy fuertes, ya que está ubicada en la meseta del altiplano meseta del Collao. Sus calles son planas, anchas, polvorientas y sus construcciones son de material noble en el 100% de los casos; hay mucho desorden por la cantidad de comercios que existe, por eso en Juliaca no hay muchas lugares para conocer... mas si muchas cosas que comprar ya que llegan de Bolivia mercancías de contrabando y a bajo costo es una ciudad muy comercial; en sus calles abundan "taxis Cholos" y "mototaxis". Habíamos llegado al final de las fiestas de La Calendaria, y al día siguiente del que llegamos se iba a realizar la gran parada folklórica, este año coincidió el mismo día en Puno y Juliaca, así que nos quedamos en Juliaca. Las calendarias son unas fiestas patronales de Puno que duran alrededor de 20 días y nosotras llegamos al cierre de estas fiestas. Alquilamos unos estrados a media cuadra del estrado principal: son unos palenques como de 10 escalones, felizmente con toldos como techo. El cielo se veía con unas nubes oscuras, pero seguro que llovía y fue así. Pero al atardecer. Llegamos como a las 11 de la mañana para ubicarnos, más ya había comenzado el desfile. Yo pensé quedarme unas 4 horas y eso, pero la verdad, ver cada elenco de danzas que en mucho de los casos lo conforman más de 1000 personas es algo realmente lindo. Nos comentan que son los mejores conjuntos de danzas de los barrios de Juliaca y también de Bolivia, que concursan para ganarse una copa y otros premios más. Así que preparadas para el calor intenso del día y sobre todo para el frío mucho más intenso que amenazaba en la tarde llegamos al desfile y nos ubicamos, era realmente una fiesta para los juliaqueños. Fiesta llena de color por la diversidad de trajes típicos y danzas como las morenadas, sayas, tobas, esta última danza me gustó mucho porque sus movimientos se asemejaban a los movimientos de aves como el águila y halcón, y es un baile con mucha fuerza en sus movimientos. Hay otra danza que la llaman la waca waca, aquí algunas mujeres llevan como veinte enaguas y encima sus polleras... qué valientes para llevar tremendo peso por las 30 cuadras del recorrido, además los saltos que dan y encima el sol ardiendo. Me cuentan que para cada bailarín es un honor salir a bailar además que ellos corren con el gasto entero de sus trajes, que por tener bordados en oro algunos, plata otros y diversidad de motivos lindos, cuesta bien carito. A los bailarines sólo los motiva su deseo de salir en ese desfile hacer quedar bien a su barrio y llevarse la copa, no les importa sol, ni frío ni la lluvia. Ellos siguen bailando como si no ocurriera nada, pero eso sí, cuando se presentan ya los últimos conjuntos y estás cerca de ellos, no puedes dejar de sentir el fuerte olor a alcohol, todos están bien borrachos, hombres y mujeres, mas no dejan de bailar ni perder el ritmo; en el camino reciben todas la invitaciones de cerveza por la sed que tienen y terminan muy mareados aunque aparentemente no parece. Yo creo que por sus venas no corre sangre sino alcohol, ya que ganaron el record Guiness sobre los alemanes por consumidores de la mayor cantidad de cerveza en el mundo y, claro, porque después de terminar sus bailes cada grupo se consumen no menos de dos mil cajas de cerveza. Imagina.
Entre barras y más barras, casi ya sin voz para motivar más a los danzantes, la verdad es que cuando más aplaudías y alentabas, ellos y ellas se acercaban a nuestra tribuna y se esmeraban más. Fue emocionante y por supuesto que almorzamos, la familia de Nieves, como conocen que fácilmente no puedes salir del lugar donde estas sentada, había preparado en tuppers un rico almuerzo. El tiempo pasó sin sentirlo y antes que termine el desfile y para poder encontrar movilidad salimos como a las 11 de la noche (¡después de cuarenta grupos de danzarines!). Faltaban sólo dos... qué aguante. Terminamos cansadas, sin bailar y el tiempo paso casi sin sentirlo. Estuvimos muy entretenidas. Recomendable a tope.
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Con el deseo de relajarme un poquito y salir de la azarosa Lima, tomé unos pocos días de descanso rumbo a Puno, a la ciudad de Juliaca, pues viajaba con Jael y Nieves (dos amigas). Nieves tiene su familia en
Es una época de carnavales y como es una zona con mucha altura, no te pueden echar agua como se acostumbra en Lima. Si no, te congelas a pesar de que hay sol. Por eso te echan unos espráis con una espuma blanca con fragancia. Es muy divertido. Nieves había comprado unos frascos para cada una y bueno hubo un momento en que no dejamos de echarnos. Estábamos todos blancos en las tribunas, algunos se molestaban y a ellos le echábamos más. Era un lugar donde todo esto estaba permitido, sino para qué fueron... No parábamos de reír y a algunos sólo se nos veía los dientes (muy gracioso). Esta espuma luego se desvanecía y sólo quedaba cierta humedad.
