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En el Parque Nacional de Tambopata-Candamo, como lugar exquisito para ver naturaleza, ofrece una de sus mejores caras al anochecer.
Las caminatas de noche es otra experiencia, ya que de día por la altura de los árboles casi no dejan pasar el sol y siempre está con poca luz. Imagínate de noche la oscuridad es total, por eso no debe faltar una linterna. La vida que se puede experimentar a estas horas del día se siente mucho más intensa. Aquí salen a comer aves nocturnas, insectos de todo tipo, dando vuelta por los oídos y cuerpo. También animales como sajinos, venados y otros.
Se apagaron por cinco minutos las linternas, separadas cada una del grupo unos cinco metros, unas de otras, en total oscuridad... Noche negra, negra, negra. Se puede percibir diversidad de sonidos, como una sinfónica con diversidad de músicos. Siempre con la sensación de que algo más grande que un insecto puede subirte al cuerpo.
Mas la jungla en la oscuridad es un mundo lleno de vida, aquí nunca reina el silencio. Donde todos tus sentidos están apercibidos al máximo, el querer mirar todo lo que escuchas. Pero también puedes percibir el olor que tiene ella, principalmente se siente olor a tierra húmeda y fresca. En otros momentos y lugares olor de plantas, y a veces he sentido olor a putrefacto, desintegración de algo. Mas Livio, nuestro guía, nos aclaraba que hay plantas que también emiten ese tipo de olores. Había que creerle, pero más me parecía el orín de un animal grande.
Con tantas caminatas, todas fueron de un disfrute maravilloso el primer día terminamos súper agotadas. En el lodge sólo hay luz de 7 a 10 pm. A las 10 pm ya no teníamos cuerpo para seguir andando, sólo descansar. Así que a pesar que hubo relámpagos, truenos y centellas, dormí como un lirón sin sentir ya nada por el cansancio.
Sólo al amanecer sentí los últimos instantes de lluvia, por eso las trochas eran difíciles de caminar en ciertos tramos, por la mezcla del agua y barro el caminar se hace con cuidado, sino la caída es segura y por supuesto tienes que llevar unas botas de jebe, sino no avanzas mucho.
Silvia Guerra
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