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Una de las reservas naturales más importantes de Perú es la de Tambopata-Candamo. Allá fui con mi hermana Nilda y mi amiga Jael. Muy temprano partimos desde las instalaciones del Wasai Lodge&Expeditions en la ciudad de Puerto Maldonado, al albergue del mismo, en la reserva Tambopata-Candamo, para internarnos por tres días, aproximadamente a unos 100 km.
Después de una cordial bienvenida con un jugo tropical, embarcamos junto con el motorista y Livio quien desde ese momento era nuestro guía. El bote era con motor y muy liviano y contra la corriente, por eso nos llevó cuatro horas llegar a nuestro destino. Todas ya muy emocionadas por lo hermoso del lugar y navegar en medio del río Tambopata que tenía un color marrón intenso que se debe a la época de lluvias que ya estaba a su fin y también por que su suelo es muy arcilloso. En esa agua oscura viven una cantidad grande de peces, en realidad es una agua limpia por eso hay mucha vida.
Para ingresar al Parque hay una torre de control donde todos teníamos que registrarnos. En el camino ya podíamos divisar ganado cebú, cerca de las orillas. Y un caimán blanco, posando para nosotros, que al vernos acercar, se metió inmediatamente al río…
La mejor temporada es desde abril a junio época en que las lluvias cesan y se pueden avistar más animales. Las cabañas de hospedaje o lodges son muy cómodas, haciéndose uno con la naturaleza. La recepción es una casa con techo alto cubierto con hojas de palma y abierta hacia todos los lados. Después de un breve descanso nuestras actividades comienzan .
Las caminatas por las 'trochas', caminos ya hechos en medio de una jungla con enormes árboles, uno de estos que me impresionó, se llama lupuna que alcanza hasta 60 metros de altura y cuya base de su tronco es de alrededor de 12 a 15 metros aproximadamente, inmenso. Nosotras más que enanas a su lado. De este árbol se hacen los 'triplay', plancha de madera ya procesada para fabricar puertas u otros. La magnificencia de estos se siente . Las caminatas de dos kilómetros a más, primero para poder observar aves, todas ellas en las copas de lo árboles, en lo que si fallé es no llevar un buen largavistas, mas sus sonidos nos declaraban que era unas águilas que viven alrededor y se alimentan de loros más pequeños o roedores. También los sonidos de los papagayos, éstos sí pude divisar. Hay en gran cantidad, lo más lindo, verlos libres. Y una variedad de monos... todos a la expectativa de los invasores "nosotros", mirándonos como si quisieran saber "qué animales somos que estamos interrumpiendo su libre de vivir...".
Una de las variedades de vida vegetal que me gustó mucho es la diversidad de hongos silvestres que puede existir en un espacio. Aparecen al ras de la tierra o sobre el tronco de un árbol, la belleza de sus formas cautiva al menos observador.
Silvia Guerra
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