|
Estando en Juliaca (Perú) con algunas amigas decidimos conocer el Lago Titicaca. Muy temprano, salimos rumbo a la bahía de Puno para embarcarnos. Como nos quedamos un poco dormidas, salimos muy ajustadas en la hora. Al llegar a la ciudad de Puno, el bus que nos llevó también nos dejó muy lejos, calculo como a una 7 cuadras y estábamos contra la hora. Sin fijarme en el vehículo, simplemente paré un ‘taxi cholo’ para que nos lleve a las tres. Pero es difícil de imaginar, el pobre hombre con el ‘pesote’ no podía pedalear más rápido. Se esforzaba....pero parecía que estábamos en cámara lenta. Pero nosotras nada de bajarnos, ‘super’ tensas y diciéndole que se apure. Nos pasaban los taxis a cada rato, pero así llegamos. Gracias a Dios nos estaban esperando. Subimos sin mirar a nadie por la vergüenza y con las mismas estábamos zarpando.
Navegar por el lago Titicaca me da una sensación de mucha libertad. Íbamos primero a la isla de los Uros. Islas muy famosas por ser flotantes. Hechos a base de la planta de totora. Esta planta es la base en la construcción de la isla. Con ella se construyen sus viviendas, sus embarcaciones, muchos de sus trabajos artesanales y también forma parte de su alimentación. Al caminar sobre la isla de totora por supuesto no se siente la dureza de un piso sino la suavidad de la totora al hundirse levemente.
Actualmente ya no hablan solamente Aymara sino que es una cultura ya bilingüe. Hablan quechua y el castellano, además que su gente ya no es la autóctona. Viven ahora más del turismo que de la pesca, sólo pescan para su propia alimentación. Y no para comercializarlo, para cuidar que no desaparezcan los peces del lago.
Es impresionante ver a todo un conjunto de 40 o 42 islas en medio de un lago azul y un cielo celeste. El reflejo de las nubes en el agua del lago, es precioso. No me canso de mirar tal panorama. Nos quedamos en la isla como media hora supongo o un poco más. La verdad que el tiempo no es importante sino dejarse llevar. Nos despedimos de los Uros.
Recuerdo que hasta ahora decimos que ‘Titi’ para el Perú y lo demás para Bolivia, es un poco grosero. Pero nosotros somos muy felices al decirlo. Ya que el lago pertenece la mayor área al Perú y la otra a Bolivia que también es un país Andino. Además que tenemos una leyenda, que de las aguas del lago Titicaca salieron Manco Câpac y Mama Ocllo y que en el cerro Huanacaure ( que hasta ahora no he ubicado) se hundió la varilla que llevaba Manco Càpac y allí se fundó el Imperio de los Incas.
Que tranquilidad, que sosiego. Sólo me quedaba mirar y mirar a mi alrededor, como queriendo que todo ello se impregnara en mí y regresar con ello a mi ciudad en algùn momento. En el lago se ve mucha vida silvestre, especialmente mucha especie de aves. Bueno los patos silvestres menuditos son muy simpáticos y muy rápidos. Aparecen por entre los totorales y en segundos se desaparecen y los ves por otro. No pude tomar una sola foto de ellos dentro del lago.
La travesía se hacía a través de las plantas de totoras cuyas tallos sobresalen de un metro a dos metros sobre el lago y estos forman como caminos. Cuando vas con la embarcación en medio de ellas y cuando sales de los totorales parece que te encontraras en medio del mar. El lago se confunde con la inmensidad del mar, puedes observar hacia el horizonte y simplemente sentir una tranquilidad total, sol quemando con barbaridad y un aire puro para respirar...
 |