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Aprovechando mi estancia en Puerto Maldonado, capital de Madre Dios, para realizar unas conferencias de la Iglesia, pensé que podía trasladarme directamente a la Reserva de Manu. Luego indagando más pude darme cuenta, y así sugerían que mejor era ir al Cuzco y de allí partir. Pero trasladarme al Cuzco e ir al Manu nos iba a tomar casi 24 horas, nuestro tiempo estaba limitado y también nuestro presupuesto.
Así busqué una opción similar más cercana al Parque del Manu. Ya había escuchado sobre la Reserva de Tambopata-Candamo que es también una zona cuyo principal objetivo también es la conservación de la flora y fauna silvestre, sobre todo evitando que uno de los pocos pulmones que queda en nuestro planeta puedan ser eliminados y junto a él toda la vida animal, vegetal y por supuesto todos los hermosos paisajes naturales. Entonces nuestro destino iba a ser la Reserva de Tambopata -Candamo, sólo a cuatro horas del lugar donde me encontraba, Puerto Maldonado.
La selva es sí es un paraíso, con tanta vida silvestre, con tanta variedad de vegetación, con tanto oxígeno, unos paisajes enormidades, con ríos que le llevan vida a todos lados, con sus lluvias torrenciales que si bien la riegan, también hace que su vegetación se mantenga siempre impecable y no me olvido del candente sol.
Al mismo tiempo me pregunto si después de tanta caminata, paseo en bote, después de estar bañados en sudor, si no supiéramos que de todas maneras nos llevan un refrigerio en el camino o regresamos a un lugar específico para almorzar o tomar un baño en un lugar que es confortable o simplemente que llegamos a un lugar limpio para dormir... ¿Nos resultaría la selva un paraíso?...
Creo que esta respuesta es individual. Lo que a mí respecta el ser humano es un ser de costumbres, sino no hubieran muchos colonos viviendo alrededor de ella y si es o no paraíso va a depender de la situación en que te encuentres, para mí ha sido todo ¡un paraíso!
El nuevo amanecer fue el último, satisfechas con todo lo que habíamos vivido, sólo nos quedaba tomar nuestro desayuno y embarcarnos para nuevamente regresar a la ciudad de Puerto Maldonado. Ya en Puerto Maldonado, sólo esperamos la salida del bus, destino Cuzco....fue la peor decisión que tomamos... pero eso es otra historia.
Silvia Guerra
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