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Perdidas en la selva (II) PDF Imprimir E-mail
Perú
Escrito por Silvia Guerra   

Las setas crecen sobre el suelo húmedoLos minutos parecen horas en situaciones adversas, sentadas en un tronco en la oscuridad de la noche del parque nacional de Tambopata – Candamo. Sin linternas y sin conocer el camino de regreso al lodge.

El tiempo pasaba, y después de tanto llamar a Iván y Mario , administrador  y dueño del lodge.  Nos quedamos calladas ya listas para pasar la noche allí. Tanto así que el guía con su machete comenzó a cortar las hojas de una palmera, la verdad no sé cómo podía el verla. Yo no distinguía nada, estas hojas enormes, eran para hacer  una pequeña cabaña para nosotras ya que dijo que al amanecer había el rocío de la mañana y nos íbamos a mojar (lo seguro es que salíamos más que bañadas con la tremenda lluvia que hubo al amanecer).



Si, lo ayudamos, sacándonos los pasadores para los amarres, pudimos terminar. Nos sentamos luego y al estar ya callados, comenzamos a percatarnos que nos subían los bichitos por todas partes, así, que como sí teníamos repelente, los cuatro  nos bañamos con éste, desde la cabeza a los pies, sobre la ropa y luego sí pudimos estar tranquilos.

Recién allí nos comenzamos a percatar de todos los sonidos, de la vida que estaba rondando alrededor nuestro en medio de la oscuridad. Cantidad de luciérnagas como pequeños focos de luz estaban rodeándonos, aves nocturnas, lo único que no queríamos escuchar cerca, era el rugir de un jaguar, que si existen en esta zona. Nosotras continuábamos muy emocionadas, alegres y risueñas, como si nada malo nos fuera a pasar y fue así. Diciendo que todos del lodge nos han abandonado. Después comenzamos a charlar amenamente...¡hasta nos olvidamos por un momento de nuestra situación! El tiempo pasó sin darnos ya cuenta hasta que escuchamos  una voz casi imperceptible a lo lejos. Todos nos levantamos y comenzamos a llamar, nos callamos para escuchar nuevamente y nuevamente escuchamos la voz un poco más fuerte y así dieron con nosotros a las 9.30 de la noche.

La cara de Mario lo decía todo, estaba como espantado y creo que más, porque al escuchar nuestros gritos el se imaginó como luego nos comentó que estábamos histéricas, por la desesperación, o que alguien estaba herida. Habían traído todo para auxiliarnos, y no es para menos seguro, no lo sé,  otras personas hubieran tenido otro tipo de reacción y le hubieran hecho algo supongo.  Nosotras no, por el contrario, se fue dando cuenta de cada una, de las sonrisas en nuestros rostros y más que asustadas estábamos encantadas con todo lo que nos pasó.

El color le volvió al rostro al dueño del lodge, asegurándonos que si no nos encontraban, se hubieran pasado buscándonos toda la noche. Eso es lo menos que esperaba. Porque  supimos que todos los que trabajan en las cabañas que son como quince personas, menos los que cocinan, salieron a buscarnos en diferentes direcciones. Al llegar sanas y salvas, el grupo que llegó con nosotras fue a buscar a los otros que aún no llegaban, esta vez sí con linternas. ¡Fue lo mejor de la noche!

Después de tomar una ducha, ya en la cena, que por nosotras se retrasó, Mario nos comentaba que este era un día donde  habían regresado todos los perdidos, en referencia a Sofìa un águila arpía criada en el lodge y a nosotras.


Silvia Guerra

Comentarios (2)Add Comment
0
David
abril 01, 2010
Votos: +0
experiencia

me alegro de que todo os saliera bien. A los viajeros nos gusta tener estas pequeñas aventuras para poder contar estas anécdotas en regreso. Pero el propietario no le interesa nada porque le puede generar mala propaganda. Afortunadamente para él, se topo con unas grandes viajeras.

0
Silvia
abril 06, 2010
Votos: +0
...

Ahora,miràndolo muy bien, no sè como hubièramos estado si pasàbamos la noche, lo que sì sè, es que quedàbamos bien bañaditas por la lluvia de madrugada. Con todo regresarìa algùn dìa.

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