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Perdidas en la selva (I) PDF Imprimir E-mail
Perú
Escrito por Silvia Guerra   

La tarde cae sobre Tambopata - CandamoEl parque nacional de Tambopata – Candamo depara momentos inolvidables así que tras concluir una trocha, decidimos no volver por el mismo camino, porque no fue nada fácil. Así que bien retornaríamos por otro camino que según pensábamos estaba mucho mejor.

Al caminar como 300 metros aproximadamente, nos dimos cuenta que este camino no era el mejor sino el peor. Aquí no era sólo barro sino había agua estancada por la lluvia del día anterior, era un ‘aguajal’ y parecía corto pero nos dimos cuenta muy tarde cuando ya estábamos en medio de él. Eran más de 150 metros, mis botas eran las más pequeñas. Definitivamente me mojaba los pantalones... pero como dice el título de la película "retroceder nunca, rendirse jamás". Fue nuestro lema del momento... continuamos con cuidado. Porque lo que si no quería era darme un chapuzón en ese lodazal, eso no.



Pues no nos dimos cuenta del tiempo, y tampoco que ninguna había llevado una linterna, tampoco el guía. Es que nos confiamos todos que regresábamos con luz todavía, así que sin linternas la noche nos agarraba. Hasta llegó un momento en que tuvimos que utilizar la luz de mi cámara, que era suave, pero  nos ayudaba, para seguir avanzando, para no gastar esta luz, por momentos lo apagábamos y en silencio para escuchar la nitidez de nuestras pisadas sobre las hojas del camino y la voz del guía, que en ese momento estaba muy callado, tratando de encontrar el camino y seguro que tenía la misma cara de preocupación, la cual  habíamos visto antes de oscurecer  y lamentándose seguro de no haber llevado linterna para prevenir. Pues una situación como esta.

Por nuestro lado nosotras no estábamos asustadas, lo seguíamos  preguntándole a Livio, el guía: “dinos la verdad, esto está preparado y dentro de la excursión ¿no?”.  Cuando nos dimos cuenta estábamos caminando por un camino lleno de troncos en las trochas, así que caminábamos despacio para no tropezarnos. Llegó un momento en que aceptamos que estábamos perdidas junto con el guía. Habíamos caminado bastante,  con la poca luz de la cámara, por momentos y  otros en plena oscuridad. Para tranquilizar al guía que estaba muy callado, le decíamos que no se preocupara, que estamos tranquilas y la verdad que sí. Para nosotros era muy emocionante, nos reíamos de lo que nos estaba pasando, hasta nos pusimos a cantar.

Y caminamos y caminamos, seguro que dando vueltas y vueltas, decíamos que seguro que en el lodge se daban cuenta y nos salían a buscar al no regresar a las 5:30. Ya eran como las 6:30. A nadie escuchamos y continuamos diciendo seguro que a las 7:20 se dan cuenta, porque allí si el motorista de la lancha nos esperaba para  hacer una travesía nocturna para ver caimanes (algo que nunca se dio).

El tiempo fue pasando y con  lo último de luz que teníamos de la cámara, logramos ver un camino que parecía la salida. Pero no fue así, ingresamos a uno de los pocos claros, ya que podíamos ver al fin las estrellas en el cielo y salió la luna la cual nos alumbró por unos momentos y como había unos troncos regados alrededor, fue de lo mejor, porque ya estábamos cansadas de tanto caminar y recién sobre ellos pudimos sentarnos. Porque en las trochas todo es húmedo y fangoso, por la zona que nos encontrábamos, además que no se ve nada. Nada, muy oscuro. Aquí tomamos la decisión de quedarnos, no dejamos ir a Livio, que quería salir, no sé por donde, según él encontrar la salida en medio de la oscuridad. Todos nos quedamos.

Continuara...


Silvia Guerra

Comentarios (2)Add Comment
0
Silvia
marzo 22, 2010
Votos: +1
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¡¡¡No se imaginan lo emocionante que fuè !!!
recomendable esta visita, no perderse tal vez en medio de la jungla,pero esto lo hizo màs inolvidable.

0
Candido
marzo 26, 2010
Votos: +0
...

esperamos el pronto desenlace, que si es narrado, es porque hubo final feliz.

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