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El parque de Bahuaja-Sonene peruano te hace gastar muchas energías, pero también momentos de relax. Así nuestra expedición se preparó para disfrutar de una de las playas a orillas del río Tambopata.
Aparentemente tan tranquila y a pesar del color marrón, está limpia. La orilla estaba rodeada de arena, ya no de arcilla, como a lo largo de un recorrido que anteriormente hicimos. Así pudimos disfrutar de un refrescante baño en las aguas frías de este río. Visitamos luego, de este refrescante chapuzón a algunos pobladores 'colonos', que viven a orillas del río. Personas que viven de lo que siembran en sus chacras (yucas, papas, maiz, etc.) y de los animales que crían y cazan. A ellos se les permite cazar para su consumo. Su vida es muy sencilla, sus casas de materiales naturales y techos de palmas.
Antes estos lugares eran habitados por los nativos 'ese’ejas'. Los que quedan de esta etnia ahora habitan en una comunidad nativa llamada ‘infierno’, como a cuatro horas de donde nos encontrábamos. A muchos de esta comunidad se les permite en algunas áreas del río Tambopata buscar oro. La arenilla del río tiene entre ellas, unas de color amarillo tan finitas que son apenas perceptibles, bueno nos explican que eso es oro. Imaginar que para sacar 20 gramos, necesitan todo un día de trabajo. Realmente es un trabajo muy sacrificado ¡Qué realmente vale oro!
Fuimos a visitar las famosas cascadas 'del gato', que estaban muy secas, para nuestra decepción. Mas en el camino, por río, nos llamó la atención un capibara ronsoco, el roedor de mayor tamaño en el mundo. Se quedó muy quieto, sin huir, sólo observándonos mientras nos acercábamos más a la orilla. Es bueno saber que el humano no lo asusta, esto significa que viven siendo libres y a la vez cuidados, aunque siempre está alerta, no muy diferente a nosotros.
Nuevamente era hora de regresar y almorzar para luego tomar un breve descanso y volver a salir, esta vez por una de las trochas del lodge. Esta vez, esta trocha para caminar estaba aún más pesada.... muuuuucho barroooo... por eso la caminata nosotras lo hacíamos un poco lento y muy felices por supuesto. Nada de esto nos molestaba, por lo contrario nos entusiasmaba, esta vez observamos más flora. Imposible de ver especie por especie, hay demasiada diversidad. ‘El palo santo’ es un tronquito muy conocido por los famosos sahumerios. Éste es muy parecido a una caña delgada muy larga. Lo simpático de este que ha creado una simbiosis con diversidad de hormigas que viven en su tronco hueco.
A simple vista hay una o dos hormigas, pero si das unos golpecitos en la rama salen por unos huecos imperceptibles cientos de hormigas, por este motivo este es un tronco que para siempre muy prolijo de malezas, hongos u otro vegetal a diferencia de los demás troncos que están cubiertos casi por completo de algún tipo de hongo.
Esta fue la caminata más larga que hicimos hasta llegar a un puente colgante que teníamos que cruzar, después de reírnos hasta cansarnos, creo que por los nervios que sentíamos...ya llegaba el momento de regresar...
Silvia Guerra
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