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Tras un comienzo de mañana sensacional viendo guacamayos en la collpa del Parque de Bahuaja-Sonene y luego de un adelanto de desayuno, nos dirigimos en grupo con el bote a un lugar muy cerca de la collpa para continuar con una caminata.
Como el río había bajado sus aguas, la orilla estaba muy suave, tanto que nuestras botas se hundían y se tenía que hacer fuerza, para seguir caminando, así nos adentramos más a la selva virgen en que nos encontrábamos. Aquí las trochas estaban casi cubiertas de malezas, con un buen machete que tenia Libio (el guía) se limpiaba esta maleza y también telarañas. Se siente de aventura. Quería encontrarme con alguna culebrita por lo menos. Ninguna se nos cruzó por el camino... claro de esas pequeñas y no venenosas, vaya yo a saber cuáles son esas. Pero no pasó nada. Vi huellas frescas de cerdos silvestres o huanganas. Bueno, eso dijo el guía.
Así como en el mundo humano, en el mundo vegetal, para sorpresa mía el llamado árbol del Ficus es un árbol parásito que mata a otros árboles, enraíza el tronco del árbol que invade, crece alrededor de su tronco y poco a poco lo va succionando hasta matarlo. En cambio, hay otras especies como las palmeras caminantes cuyo tronco tiene espinas y siempre están en busca del sol, lo peculiar de esta especie que sus raíces salen del tronco del mismo. Qué cantidad de raíces…
No vi todos los animales que quise, supongo que no era su tiempo. Escuché diversidad de sonidos, lejanos y potentes rugidos de la selva. Uno de ellos parecía el gruñido de un oso, se escuchó muy potente y un poco lejano. Me asustó, para luego saber que era aullido de un mono Aullador.
Y lo que sí se multiplica con respecto al mundo animal y a distancia, es el mundo de los insectos, para mí muy fascinante. Todo un ejército de hormigas, en cantidad sobre muchos árboles los nidos de termitas, arañas, saltamonte... Aquí pude apreciar los famosos 'palos', parecen ramas de un árbol, mariposas una biodiversidad de ellas, zancudos, y otros que pican. Por eso siempre debes llevar un polo de algodón con mangas largas, sino terminas picoteado.
Pero realmente estos, no respetan ni la tela, a través de la tela te aguijonan. A mi amiga Jael, pobrecita ella la tenían marcadita, si yo tenía tres picaduras ella 20 y lo peor que pica. Bueno no sentí la picazón luego de cinco o seis días, estos sí que fueron efectos retardados. Donde sí pude sentir la sensación compulsiva de darme unos deliciosos rasquidos para calmar la picazón y aún así no calmaba.
Silvia Guerra
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