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El nuevo día nos esperaba en el Amazonas peruano con más aventuras y esta vez íbamos a ingresar al Parque Nacional Bahuaja-Sonene, que está dentro de la reserva de Tambopata-Candamo.
Esta vez muy temprano, desde las 4.30 am. Partiríamos a observar uno de los más grandes espectáculos que tiene la naturaleza, la collpa de guacamayos de el Chuncho (hay otra más grande la del Colorado). Donde cientos de loros y guacamayos de varias especies y tamaños, van llegando de diferentes direcciones hasta este lugar. Donde descienden primero a la copa de los árboles para luego ir bajando de rama en rama hasta llegar a la base de los árboles y esta vez el que se atrevió primero a bajar y alimentarse del barro del barranco fue un loro de cabeza azul, pequeño en comparación de un guacamayo, para que luego poco a poco le siguieran los demás.
Valió la pena esperar porque fueron un promedio de dos horas, ya que por momentos parecía que se iban todos en bandadas. Un águila rondaba muy cerca, llamada "cara-cara" y todos despavoridos, surcaban nuevamente los aires gritando a más no poder. El águila se alejaba y nuevamente se posaban en las ramas de los árboles en el lugar que ya se encontraban entonces. Del lugar donde nos encontrábamos que era al frente y un lado del río, sólo se podían diferenciar claramente con prismáticos y para tomar una foto clara, se necesita de cámara profesional. Mi cámara dista de ello. Sin embargo el poder espectar algo de esa magnitud también fue de fortuna, porque algunas veces nos comenta Libio (nuestro guía) que no hay tal espectáculo y el turista se siente engañado.
Sólo existen teorías porque bandada de loros, ya sean grandes o pequeños sólo vienen a comer de algunas collpas en particular. Unas dicen que porque esas paredes al ser arcillosas, tienen los minerales que requieren sus organismos y también que al consumirlas van a contrarrestar muchas de las toxinas que ingieren al comer semillas, hojas o frutos. Cabe en lo posible.
Los Guacamayos son realmente hermosos con diversidad de colores, azules y amarillos y de color rojo, verde y azules. Fueron las que más divisé, los más grandes pueden llegar a alcanzar con las alas extendidas un metro. Estos viven y hacen sus nidos en los troncos huecos de algunos árboles con troncos anchos, el chihuahuaco, es uno de ellos.
Silvia Guerra
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