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En diciembre de 2.007 estuve con mi mujer cuatro días de nuestra luna de miel antes de ir a Manhattan en la isla de Providenciales, la mas turística de las islas que forman el archipiélago Islas Turcas y Caicos, o Turks and Caicos, país dependiente de la Corona Británica.
Provo, como llaman los lugareños a Providenciales, está a algo más de una hora en avión desde Florida. El conjunto de islas es una continuación de las Bahamas al norte de la República Dominicana.
Despegamos desde el enorme y transitadísimo aeropuerto de Miami en un avión en el que el 90 por ciento de los pasajeros eran negros, ahí confirmé mis expectativas de que no nos dirigíamos a uno de tantos destinos caribeños de pulserita y todo incluido. Aterrizamos en un pequeño aeropuerto, toda la terminal incluyendo llegadas y salidas no era mayor que un polideportivo de un pueblo mediano.
Tras los trámites aduaneros y recogida de equipajes, todo muy fluido, salimos a la calle. Varios taxi-monovolúmenes esperan a los turistas que llegan en los cuatro o cinco vuelos diarios. Los taxistas sin darte explicaciones cogen las maletas las meten en el taxi y al hotel.
Nos alojamos en Le Vele, en primera línea de la Grace Bay beach, playa de arena blanca y agua cristalina en la que están casi todos los hoteles de la isla. Paseando por la playa uno observa que el turismo está formado por familias de cierto nivel de USA y UK.
En Provo no existen los enormes hoteles resorts con discotecas de otras islas del Caribe, lo que evita que la isla se llene de viajes de fin de carrera, despedidas de soltero, turistas en busca de una borrachera barata, o en busca de jineteras -que tampoco se ven por allí-.
Este destino es perfecto para descansar en la playa, pasar desapercibido, bucear en sus transparentes aguas, recorrer la isla en coche (de tan sólo 25 Km. de punta a punta)… o sea, lo que hicimos nosotros: desayuno en la habitación, estar tirado en la playa, piscina del hotel, jeep descapotable para recorrer la isla, excursión en lancha para coger buceando enormes caracolas vivas, ver películas en DVD en la habitación (dobladas con acento mexicano, Kevin Costner hablando como Cantinflas), olvidarnos del mal tiempo que hace en España por estas fechas, ver en Internet que en Nueva York nos esperan temperaturas bajo cero, etc.
Un par de curiosidades: - nadie por allí habla lo mas mínimo el español ni sabe nada de España; bueno casi nadie, un italiano dueño de un restaurante trabajó en Málaga una temporada y algo aprendió; yo diría mas, ¿somos mi mujer y yo los primeros españoles en la era moderna (sin contar el descubrimiento de América) en visitar Turks y Caicos?
- La mayoría de coches son de procedencia estadounidense, con el volante a la izquierda; pero como antigua colonia británica siguen conduciendo también por la izquierda. Los adelantamientos se hacen casi imposible y al llegar a las rotondas uno no sabe ni por dónde ir ni dónde mirar.

Ricardo Roldán
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