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Imagino que la ciudad más recreada en el cine es Nueva York (con permiso de Bollywood). Al recorrer sus sitios emblemáticos invade la sensación de estar en un sitio conocido: si paseas por Central Park, miras para todos lados por si Woody Allen se te cruza enfrascado en medio de una socrática charla con uno de sus personajes... por citar un cliché cualquiera.
Otro de estos sitios recurrentemente visitados desde el sofá, mando a distancia en mano, es San Francisco. Steve McQueen haciendo saltar chispas de su coche a toda pastilla por sus cuestas. San Francisco tiene muchos rincones filmados y muchas historias; a mí me gustó especialmente la visita a la muy filmada también isla de Alcatraz. Hay una sola empresa concesionaria de la explotación turística de el hoy Parque Natural de Alcatraz, aunque muchas agencias de viajes ofrezcan sus tickets. La visita puede parecer macabra o morbosa pero, salvo que elijas un horario nocturno (nosotros no nos atrevimos), es muy muy interesante.
Las audio guías explican cómo era la vida diaria en los treinta años en que Alcatraz fue una prisión, los presos 'ilustres' o más mediáticos, las fugas, o intentos de fuga, pues no hay constancia de que ningún fugitivo llegara a salir vivo. Las aguas que rodean la roca son muy frías y están movidas por fuertes corrientes, y para los buenos nadadores a la salida de la bahía de San Francisco habita un gran cardumen de tiburones... pero David Meca lo hizo y con grilletes en los pies.
Tuvimos la suerte de que un ex guardia vigilante de la prisión, jubilado, nos contó algunos chascarrillos: cuando un preso salía de Alcatraz por llamamiento judicial y regresaba, por lo primero que sus compañeros le preguntaban era por las mujeres, cuántas había visto, cómo eran, a qué olian etc...
Muy cinematográfico también pasear por el patio de la cçarcel, sentarse en la cabina de cristal de las visitas y descolgar el teléfono, o ponerse en cola para recoger una bandeja en el comedor, frivolidades que la visita permite al turista.
Carmen Casso
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