Entre lobos marinos anda el juego PDF Imprimir E-mail
Ecuador
Escrito por Sarah Porretta   
Un cachorro de lobo marino se acerca sin miedo a la turistaEn las Islas Galápagos, las sorpresas te pueden surgir en cualquier rincón. Todo es tan diferente...

Un día mi marido (Mike) y yo nos quedamos rezagados en un rincón de una pequeña bahía, mientras el resto del grupo de viaje avanzaba. El agua estaba cristalina y tres lobos marinos medianos se acercaron nadando para echar un vistazo a estas extrañas criaturas monstruosas vestidas de colores chillones para la naturaleza, o algo así pensarían de nosotros. Los miramos, y ellos nos miraron. Volvimos la cara, volvieron su cara. Así que empezamos a bucear, entonces se metieron en el agua también, y se quedaban mirando para ver lo que haríamos después.  Mike y yo chapoteamos y nos revolvíamos por el agua mientras los tres pinnípedos tan felices se movían a nuestro alrededor.

Finalmente, se nos unió Carlos, un compañero de viaje, al baño. Así que los tres podíamos jugar con los tres cachorros, formando un excelente equipo de diversión. Se pusieron a jugar a la pelota con algunos pedazos de cactus que flotaban alrededor de nosotros y los lanzaban a una velocidad feroz.

Estaba tan asombrada por lo ocurrido que cuando volví en el barco para el almuerzo, no podía decir una palabra durante una hora. Eso no me sucede muy a menudo.

Ese fue el primero de muchos encuentros maravillosos con nuestros amigos peludos. Salí de las islas con sentimientos muy tristes, pensar que ya nunca seré capaz de divertirse en el agua con ellos, ¡qué mal! Las dos últimas noches llegué a soñar que en realidad era una foca. Pero me desperté tan decepcionada al ver mis piernas de nuevo.

Las Galápagos en realidad es otro mundo. Son tan sumamente remotas, sin tocar, cautivadoras y mágicas. Los animales son sin duda lo que atrae a los turistas, pero las propias islas son un espectáculo por sí mismas. Con paisajes de lava, playas de arena blanca, conos volcánicos de pendiente suave, cactus… Cada isla tiene su propio carácter y los ecosistemas son claramente diferentes de sus vecinos.

Realmente podría escribir tanto sobre las Islas Galápagos que me llevaría varias vidas de tortugas, pero en lugar de escucharme, recomiendo tener una hucha en casa, e ir metiendo monedas  y un día poder hacer el viaje hasta allí, para surfear con los lobos marinos, tropezar con iguanas y bailar con los alcatraces.

Sarah Porretta

Comentarios (1)Add Comment
0
David
mayo 20, 2010
Votos: +0
mentalizado

sólo escuchar estas cosas, me entran tantas ganas de ir... que lo de la hucha no es mala idea... Porque es caro.

Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy