Una tardecita con el chamán PDF Imprimir E-mail
Ecuador
Escrito por Daniel Pinilla   

El chamán Alberto, en su domicilioUna visita a la reserva amazónica de Cuyabeno da para mucho. Inolvidable es un adjetivo que se queda corto. Una de las experiencias que más hondo calan en la memoria es conocer de cerca a un auténtico chamán. Mi guía en la jungla, el versátil Jairo, nos llevó a un grupito a visitar a don Alberto, uno de los poquísimos especímenes reales de la cosa. Alberto estudió durante 30 años para ser nombrado chamán: el conocimiento se imparte de boca a boca. En su momento fueron 12 alumnos y sólo llegaron dos hasta el final.

La prueba drástica que dice si un tipo pasa a ser chamán se da con la ingesta durante 24 horas de yajé, la conocida ayahuasca. Es un bebedizo que se elabora a base de hervir lianas de determinados árboles, lo que produce visiones extrañas. Al principio te hace vomitar todo y retorcerte de dolor, pero cuando el organismo se adapta, los chamanes dicen que pueden dialogar con el espíritu del yajé, que les dice qué planta deben usar para curar al enfermo. Al fin y al cabo, los chamanes son médicos.



El yajé incluso sirve para sentir regresiones a épocas pasadas. Alberto me contó que anteriormente él había sido un águila y que se vio a sí mismo volando por la jungla. Lo malo del yajé es que hay quien le da por tratar de suicidarse o se vuelve loco. Por eso muy pocos se atreven a una toma tan exagerada, de un día completo.

Alberto lucía en su cabaña un collar de dientes de puma, herencia de su abuelo (cuando no ejerce, viste como una persona normal. Pocos días después me lo encontré sin plumas ni nada en una barca, camino a una convención). "Nosotros creemos en la madre tierra, en los animales, el agua... luego llégó la evangelización y todo se unificó", explica Alberto con naturalidad.

El chamán hizo una ceremonia de limpieza: yo fui el escogido. Me bendijo con unas ramas y se supone que me limpió de los malos pensamentos mientras decía algunas letanías. Las ceremonias más de verdad duran mucho más tiempo: ésta fue un poco de andar por casa. Por cierto, que Alberto dijo que las mujeres no controlan la brujería, porque son demasiado celosas e impulsivas. Lo dijo él, no yo.


Daniel Pinilla

Comentarios (1)Add Comment
0
rocío
enero 05, 2010
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...

el tal alberto parece un personaje bueno

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