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Cuba
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Escrito por Reinero González
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Hablar de Cuba es hablar de la alegría de vivir. En mi país sabemos lo que significa pasarlo en grande (o por lo menos intentarlo) con no demasiados medios. Somos un pueblo sacrificado pero al que le gusta sibujar una sonrisa cuando las cosas vienen mal dadas. Una de nuestras razones para alegrarnos un día cualquiera es pegarnos un buen postre. Les cuento uno muy propio en mi ciudad, Santiago.
Se trata de un dulce de leche cortada y se hace así: mezclamos bien mezcladas la leche y el azúcar. Entonces le agregamos las yemas y el zumo de medio limón. Lo que nos resulte tenemos que lograr que salga homogéneo y lo hacemos pasándolo por un colador. Entonces le añadimos vainilla, sal, y canela. Que no se me olvide: también la cáscara rallada de medio limón. Llega el momento de dejarlo todo reposar durante aproximadamente media hora.
La mezcla resultante se pone a fuego vivo hasta que rompa a hervir. Se sube entonces la candela a fuego mediano y revuelve de vez en cuando hasta que el dulce está doradito y también el almíbar tome su punto. Entonces estará listo. Recuerden que hay que dejarlo enfriar antes de servir.
Los ingredientes son los que siguen: dos litros de leche, cuatro yemas de huevo, medio quilo de azúcar tostada, un limón verde, una rama de canela, sal al gusto, tres gotas de vainilla en esencia. Esto que les he relatado es para seis personas.
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