Desde el corazón de Etosha PDF Imprimir E-mail
Namibia
Escrito por David Navarro   

Gran Kudú, P.N. Etosha (Namibia)Salimos de Namutomi camino de otro de los campamentos del parque, Halali.

Fuimos parando en los “waterhole” que Colleen, nuestro guía de Namutomi, nos había recomendado. Nada más salir vimos  un ñu muerto,  buitres y chacales con la cara ensangrentada  se alimentaban de su carne. De repente un águila le quita un trozo de carne a los buitres y estos se quedan impotentes ante la fuerza de la rapaz.

Seguimos el camino viendo cebras, ñus, orix, gacelas saltarinas, facoceros, impalas, grandes kudús, etc. De lo más emocionante de la mañana fue cuando mientras veíamos una pitón apareció un elefante enorme y nuestro coche estaba entre su camino y la charca. Por suerte, vimos que nos sorteó sin necesidad de hacer añicos el 4x4.

En Halali, nos decantamos un poco más por un alojamiento más decente y cogimos un chalet y pudimos recrearnos con un bañito en su piscina para coger fuerzas para volver a hacer un “game”. Nos dirigimos al “waterhole” de Rheinfontain, sin duda el más animado en cuanto a fauna se refiere. En el camino había cientos de animales, y muchos más cerca de Rheinfontain. De repente nos percatamos que las jirafas permanecían inmóviles, lo que quiere decir que había leones cerca. Estuvimos buscando con los prismáticos pero no veíamos ningún león, eso sí vimos como un grupo muy numeroso de elefantes acababa de terminar de beber de la charca y se alejaba. Así que fuimos para allá a investigar. Seguíamos viendo a las jirafas petrificadas apuntando a la misma dirección, de repente estampida de unas 20 jirafas, espectacular verlas correr y todo el polvo que levantan. Ya nos avisan es que hay leones, ¡¡¡como ya dije!!! Eso sí para verlos nos tuvieron que decir el sitio concreto porque estaban tumbados y con el color parecido a las hiervas secas es difícil a veces distinguirlos.  Había una leona y un león durmiendo bajo un árbol, muy romántico.

En un golpe de confianza volví a la charca a esperar, y esperé casi dos horas a ver si venía un mamífero grande, pero no hubo suerte. Para colmo un italiano me puso los dientes largos diciéndome que el día antes había visto 11 leones aquí, que le vamos a hacer, resignado vuelvo al campamento ya que cierran la puerta y por suerte, entramos 3 minutos antes del toque de queda.

Tres cebras en el Parque de Etosha, NamibiaEn la cena volvemos a reencontrarnos con el orix que cada día me gusta más. Halali tiene un “waterhole” muy popular con gradas para casi 100 personas. Durante una semana se habían avistado allí rinocerontes, así que me fui allí a esperar para ver el último de los 5 grandes que me quedaba. Así pasaron una hora, dos horas, tres horas, …y solo pasó por allí un conejo, que desesperación. Es lo que tiene ver naturaleza, a veces tienes suerte y otras no.

Al día siguiente tomamos dirección Okoakuejo para salir del parque por lo que nos cruzamos muchos animales en el camino, lo mejor fue cuando se nos cruzó un leopardo por la carretera, que elegancia.

Me voy de Etosha viendo más fauna en libertad como nunca vi antes en mi vida y con la suerte de ver dos leopardos.

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