| En Windhoek y a pinchito limpio |
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| Namibia |
| Escrito por David Navarro |
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Eso sí, es un poquito caro, y cobran por cualquier cosa. Afortunadamente, el tener un seguro de viajes con buena cobertura ayuda para este tipo de casos. Windhoek es famoso por sus restaurantes. El más famoso de todos es el Joe’s Beer House. Un paraíso para los carnívoros. El bar era bastante grande y laberíntico, caracterizado por la sobre decoración. Ya que usan cualquier objeto inservible para ello, como una bicicleta rota en el techo, botellas de licor vacías en las paredes, e incluso tazas de inodoro para sentarse. Pero lo curioso que todo eso formaba una armonía con el lugar, muy digno para una visita. Para comer me pedí 'la brocheta del bosquimano', y así poder probar diferentes tipos de carnes nuevas para mi paladar. El pincho en sí, llevaba gran kudú, una especie de gran antílope que estaba bastante sabroso; otra pieza de cebra, con sabor bastante fuerte para mi gusto; pollo, del que no hay secretos; sigue con el cocodrilo, que sabe un poco a pollo y su gelatina como a pescado; y termina con el avestruz, que te deja un regustillo a hígado en la boca. Acabé llenísimo, pero unos chupitos de Springbook como digestivo junto a un fuego en uno de los patios sentaron muy bien. Tras la comida me fui a dormir, mientras algunos del grupo se fueron a la Carabash, una discoteca de gente muy local. Según me contaron intimidaba un poco.
En conclusión, es importante ir con los ojos bien abiertos en Windhoek. Un consejo para comprar, hay un mercado de artesanías con muchas tiendas donde están los precios muy competitivos, un buen lugar para adquirir regalos para familias y amigos.
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Comentarios (2)
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windhoek
gran gente la de windhoek. mal retratada por tu parte, que parece que sean todos criminales. |



En Windhoek, la capital de Namibia, extraña e inesperadamente la primera impresión fue la de una clínica: una compañera de viaje estaba bastante enferma y hubo que hospitalizarla. Este sanatorio es muy parecido a cualquiera que podamos encontrar de ámbito privado en Europa occidental. Todo está bastante bien organizado, su servicio de urgencia nunca llegó a ser desesperante... bien en definitiva.
Para coger taxis me aconsejaron que nunca lo cogiera de la calle, siempre en la parada. Eso hice, fui a la parada. Algunos taxistas me intentaban mandar a otro lugar a coger el taxi, como jugando al despiste, situación extraña. Al final, me quedé con el primero con que hablé. Vaya 
