| Un día muy marinero en Lüderitz |
|
|
|
| Namibia |
| Escrito por David Navarro |
|
Nada más zarpar, vemos un grupo de delfines grandísimos. Lo curioso es que no son una especie que se vea por aquí. Así que los cetáceos sorprendieron incluso a los locales. Nos comentaron que son delfines típicos de aguas españolas. Tras observar a lo lejos unas casas de antiguos balleneros noruegos y otras abandonadas dedicadas a la recogida del guano (excremento de aves que se usa como abono), seguimos la navegación hacia al Cabo de Bartolomé Diaz donde habitan una colonia de focas. Durante el trayecto nos escoltan un grupo de delfines de Heaviside, éstos sí son de la zona. Nuestro punto estrella es la ‘Penguin Island’, conocida así porque hay una colonia de ‘pingüinos de El Cabo’, la única especie que vive en el continente africano. Lo malo que son pequeños y no se puede acercar mucho el barco a ellos. Afortunadamente llevo mis prismáticos y se ven de maravilla. A veces es posible ver por aquí ballenas, como rorcuales y orcas, pero no hubo suerte. Ya de regreso con el salpicar de la mar y un viento frío nos deleitaron la tripulación con una taza de chocolate caliente, perfecto para calentar las manos y la garganta. Para comer algo, nos tomamos un sándwich de pollo con mayonesa en un bar del puerto, de los más ricos que he probado en mi vida. Esta noche tocaba campeonato de billar en ‘Rumours Bar’. Nos inscribimos. Fue una situación muy ridícula, ya que me acerqué a tomar una cerveza antes de ir a cenar. La camarera hizo el sorteo delante de mí. En un bote grandísimo estaban las doce o quince papeletas, ¡cuatro eran nuestras! Los dos primeros emparejamientos no había nadie. Entonces muy indignada y casi enfadada paro el campeonato, y dijo que nos esperaba a que viniéramos de la cena. Para cenar fuimos al ‘Bogenfels Restaurant’, antiguo ‘Legend’. Allí comimos platos increíbles, de lo mejorcito en que había probado en mucho tiempo. Los calamares y la merluza tenían un rebozado perfecto, sin duda exquisito. Allí nos encontramos trabajando como pinche de cocina al grumete del barco, ¡qué pequeño es Luderitz!
Para ver más fotos pincha aquí
Agregalo como Favorito
Compartir
Enviar email
Comentarios (1)
![]() |



Lüderitz, esa ciudad costera al sur de Namibia, puede deparar días con auténtico encanto. Junto con unos amigos decidimos hacer una excursión muy marinera hacia la Halifax Island. Así que nos esperaba en el puerto el Sedina un barco con mucha 'solera'. El capitán, cumpliendo todos los estereotipos de su puesto, llevaba unas buenas barbas, una coleta, y una vestimenta muy al estilo ‘
Volvimos a tomar unas copas al ‘Rumours’, cuando llegamos la competición de billar había terminado, vaya fracaso. Además nos volvimos a encontrar al omnipresente grumete demostrando otras de sus habilidades: el billar. Entre copa y copa charlé con un marinero y un dependiente de una tienda, estuvo muy interesante todo lo que me contó el pescador sobre la captura de atunes y sobre su futuro (abrir su propio taller de reparar coches). Con mucha ganas de marcha, mis dos nuevos amigos querían que siguiéramos la noche en la discoteca, pero las fuerzas fallaban. Para el equipo terminó la noche. Pero fue un gran día. 
