¡'Trekking' entre leopardos! PDF Imprimir E-mail
Namibia
Escrito por David Navarro   

Una de las muchas piscinas naturales de Naukluft, NamibiaNaukluft es el nombre de unas montañas en el corazón de Namibia, que junto al desierto de Namib forman el parque nacional más grande de África: el Namib-Naukfluft.

Se puede llegar por carretera buena desde la capital (Windhoek) o bien desde Swakopmund (en la costa). Escogí la segunda opción. El recorrido es muy bonito y acertado. Durante kilómetros y kilómetros no encuentras ni una casa. Hasta que llegas a Solitaire (de ahí su nombre).

Naukluft es un sitio muy especial. Un grupo de montañas rodeadas de mucha vegetación. Todo gracias a sus manantiales perennes, ¡dan agua todo el año! Sorprendente para un país tan desértico.

Está preparado para hacer camping en pleno parque. Recomiendan guardar bien la comida; incluso no dejarla a la vista dentro del coche. Ya que los babuínos te la roban o hacen lo imposible por abrir el coche.

El senderismo es la principal razón para venir hasta aquí. Existen varias opciones: 'trekking' de ocho días, para nosotros demasiado largo; el “Olive Trail”, con once kilómetros, y el “Waterlok Trail” con 17 kilómetros. Opté por probar este último. Ante la duda, la opción intermedia suele ser la buena.
El día anterior al recorrido, decidí andar el principio del trayecto y así saber a qué me enfrentaba. Al comienzo muy quedé sorprendido por el bello paraje mientras seguía el lecho de un río seco entre montañas. Las grandes piedras redondeadas por la acción del agua en época de lluvias dificultaban las pisadas y como consecuencia ralentizaban la marcha. El camino está señalizado mediante unas huellas de suela de zapato de color amarillo cada 30 metros. ¡Era como hacer una gymkhana para encontrar la siguiente huella!

A pesar de estas dificultades compensaba con la alegría de ver unas ratas gigantes que habitan en las rocas, babuinos, quivertree (un tipo de árbol local) y arroyos que descendían por las colinas. Con muchísimo esfuerzo y casi una hora llegamos a unas piscinas naturales. Estaban repletas de renacuajos gigantes y ranas. Pero mi cuerpo estaba roto con tan sólo ¡un kilómetro y medio! Por lo menos sabía ya lo que me esperaba al día siguiente.

Una rata de montaña en plena escaladaTras una buena barbacoa variada y dormir un poco, llegó el gran día. Había que luchar con los 17 kilómetros. El recorrido era un auténtico regalito. Ni una sola superficie plana. Un auténtico rompetobillos. Cuando no había que subir, había que bajar, piedras, muchas piedras redondas del río... Como guinda se incluye una subida a una montaña de 1950 metros de altitud. También pude ver animales como los dik-dik, ratas de las montañas, una manada de grandes kudús, muchas ranas y cangrejos de río (éstos muy parecidos a las nécoras). Con muchísimo sufrimiento, con la intranquilidad en el cuerpo de estar en territorio de leopardos  y muchas horas... ¡prueba superada!

Mereció la pena sufrir, ya que es la única forma de acceder a este espectacular paisaje.

Para ver otras fotos pincha aquí.

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