| Come en plan alemán en las entrañas de África |
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| Namibia |
| Escrito por David Navarro |
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No se puede abandonar el mundo de los alimentos marinos ten fácilmente. Una gran elección es: 'Lighthouse Pub&Cafe'. Con una extensísima carta y bastante animado. Acerté pidiendo una mariscada por 20 euros (bastante para dos personas). La bandeja incluía: dos langostas, un fletán, seis langostinos, cuatro ostras, calamares fritos, mejillones, lenguado y las cabezas de las langosta rellenas de camarones con salsa rosa. ¡Qué auténtica comilona! Después de una buena comida es hora de tomar algún licor digestivo. Por ejemplo en el 'Swakopmund Brauhaus', un auténtico bar alemán. Hacer boca saboreando un chupito teutón como Jügermeister para seguir con un cubata es lo suyo. ¡Sólo a dos euros! Pero no sólo sirven licores sino que es un restaurante de auténtica cocina alemana: salchichas, codillos, etc. Pero la carne de caza local también la dominan. Si se da el caso de que tengan carne de eland (cérvido parecido al antílope), no hay que dudarlo. Es sentir el cielo en cada bocado. Para mi gusto la carne más exquisita que he comido en mi vida. Pero como esta ciudad deja sitios para todos los gustos. La sorpresa está en las crujientes pizzas del 'Wester Saloon Pizzeria'. ¡Hechas en un horno de leña! Y no son nada pequeñas. Aún quedan muchos herederos de los colonos alemanes y como herencia de su tierra las charcuterías son abundantes. Además adecuando sus técnicas a los productos locales. Hacen u una especie de salami y jamón de orix. Todo exquisito, al igual que la simpatía de la gente del lugar.
Esto es Swakopmund, un abanico lleno de posibilidades. Para ver más fotos pincha aquí.
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Swakopmund (Namibia), como buena colonia alemana y destino vacacional, posee un mundo gastronómico digno de aprovechar y hasta aplaudir. El mejor lugar para comer en la ciudad sin duda es 'Tug': un restaurante con un pescado y
Curioso es también toparte con un coleccionista de serpientes muy conocido en la ciudad. Este tipo ha hecho un museo en su casa, con serpientes de todo el país. Incluso te puedes hacer una foto cogiendo una pitón. ¡Y no están amaestradas! Si el presupuesto lo permite, es posible coger una avioneta. Sobrevuela la costa de los esqueletos y aterrizar en territorio Himba (una tribu local) para conocer este ancestral pueblo.
