| Velocidad en las dunas |
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| Namibia |
| Escrito por David Navarro |
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Esta ciudad tiene fama de ser la capital de Namibia de los deportes de riesgos, así que se puede hacer casi de todo como windsurf, katesurf, kayaking, paracaidismo, rutas a camello o caballo, etc. Así que algo habría que hacer dado la oferta. Apostamos por el sandboarding del cual existe dos modalidades, la primera bajar las dunas con la tabla de snowboard o bien la segunda que es la que optamos, el descender las dunas en una tabla de madera con una superficie deslizante por una de las caras para evitar el rozamiento por la arena. Te tumbas en la tabla barriga pegada a la tabla y cabeza como punta de lanza, con las manos agarras los picos de tabla para levantarla un poco y en plan kamikaze te tiras empicado hacia abajo. Es impresionante la velocidad que se coge, en algunas dunas hasta 80km/h y se recorren distancias entre 400 y 500 metros en poquísimos segundos. La experiencia engancha y podías estar tirando una y otra vez sin parar. Pero lo malo que subir esas dunas te matan, así que cada vez que te tiras, te paras y miras lo que has bajado o mejor piensas lo que tienes que subir, se te cae el alma, con la acumulación de subidas, miras a la duna y parece que crece conforme vas subiendo. Podéis ver un video de ésto abajo .
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Swakopmund es la segunda ciudad más grande del país, antigua colonia alemana, lo cual nadie lo puede dudar cuando se pasea por ella. Lo primero es comer una buena
Nick uno de los monitores del sandboarding nos llevó a un bar “el cubano”, con un ambientazo muy local y música en español con todos los éxitos del año 2000, como “bomba” de King África. Es curioso, aquí fuman una planta que se llama Malawi que coloca con la primera calada, nos lo ofrecieron pero no entramos al trapo. Por supuesto, nos echaron de “el cubano” y no por nuestro mal comportamiento, sino porque lo cerraron, era la hora de ir a dormir. Eso sí hicimos una gran pandilla. Hay que hacer una mención especial a los mojitoa, riquísimos. 
