La verdad del mercado de Figuig PDF Imprimir E-mail
Marruecos
Escrito por Susana Oñoro   

Figuig es un recóndito rincón oculto en el Marruecos más oriental. Todo comienza a las 05:00 de la mañana, cuando ni tan siquiera la llamada a la oración ha despertado a la ciudad. Cada martes en la plaza Tellil, antes de la salida del sol, se dan cita las tejedoras de shilabas para vender sus telas.

 

Los primeros rayos de sol y las siluetas blancas envuelven el ambiente de misterio. Poco a poco van apareciendo, discretas y ocultas. Es el único mercado de tejidos para shilabas. Está justo al lado del Haman y de la mezquita. Para llegar hasta él hay que recorrer el laberinto de calles cubiertas que entrelazan el centro de la ciudad, “el metro” como los jóvenes del pueblo lo llaman.
El que comience tan temprano se remonta a años atrás (sino siglos) en los que las mujeres para evitar las miradas de los desconocidos salían a la calle a las horas en las que no había nadie. Al día de hoy, en este recóndito lugar del Marrueco más ancestral se mantienen las tradiciones y las mujeres siguen viniendo a las 05:00 de la mañana al único mercado de shilavas y siguen cubriendo sus rostros de las miradas de los desconocidos.

ELLAS (tejedoras de lana) esperan la llegada de ELLOS (compradores). Figuig, a pesar de lo actual que puede llegar a ser por la gran cantidad de vecinos que se han marchado a trabajar a Europa y llegan con las últimas novedades… sigue mantenido muy fielmente sus tradiciones, parece que el tiempo no pasa...

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