Pleitesia a los nómadas del desierto africano PDF Imprimir E-mail
Marruecos
Escrito por Susana Oñoro   

Una mujer nómada se perfila en el amanecer del desiertoDurante el invierno de 2008 viví tres meses en Figuig, un oasis situado en el Marruecos más oriental, frontera con Argelia. Fue entonces cuando conocí a una gente muy singular...

Los pueblos nómadas del desierto del norte de África, desde tiempos remotos han sabido vencer las adversidades de uno de los rincones más duros del planeta. Se han adaptado a condiciones extremadamente adversas donde el agua es un bien preciado y de acceso dificultoso, el sol sentencia con dureza el ritmo de la jornada, las tormentas de arena agrietan, y el día y la noche compiten por alcanzar las temperaturas más extremas...
Cuando me levanté a eso de las 5:00 de la mañana, el silencio me llamó la atención. No era como el silencio al que estaba habituada, era un silencio extenso, amplio, espacioso…  Contemplar ese silencio, su distancia, su recorrido, me hizo sentir plenamente el desierto.

Me sorprendió que en ese silencio, se movían, discreta y parsimoniamente, en silencio,  todos los miembros de la comunidad... los niños ya se habían levantado y estaban listos para ir al colegio, las mujeres preparaban el desayuno y lo hombres ya habían salido a su rutinaria ruta con el ganado...

Era el comienzo de la jornada, marcada por los primerísimos rayos de sol...

Para ver más, pinchar aquí (revista electrónica Carátula)


Susana Oñoro

Comentarios (1)Add Comment
0
Robert
agosto 25, 2009
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desierto

compartí una experiencia similar en argelia. Algo inolvidable.

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