Volubilis: el granero del Imperio PDF Imprimir E-mail
Marruecos
Escrito por David Navarro   
Las columnas se imponen en la Decumanus MaximusMuy cerca de Meknes, en el centro norte de Marruecos, se halla Volubilis. la que fuera capital de la provincia romana de Mauritania.

Éste fue anteriormente un asentamiento cartaginés, pero los romanos cuando llegaron aquí arrasaron los bosques para plantar trigo. Y convirtieron Volubilis en la despensa de Imperio. A diferencia de otras ciudades romanas que pasaron al olvido, estuvo habitada hasta el S. XVIII, momento en que Moulay Ismail arrasó con su mármol para llevárselo a los palacios y mezquitas de Meknes. Pero todo no es malo, porque desde el año 1997 pasó a ser patrimonio de la humanidad por la Unesco el turismo le ha devuelto parte de su vida de antaño.

Para recorrer estas ruinas es bueno contratar un guía porque no hay muchos carteles explicativos. Destacan los numerosos mosaicos y su gran estado de conservación. También es curioso un solárium, donde es casi obligatorio tumbarse para probarlo. La verdad es que consiguieron una ergonomía perfecta.

La calle Decumanus Maximus o vía principal, se pueden ver perfectamente las distintas zonas, como una parte era para la conducción de las cañerías, otra para el tránsitos de caballos y carros, y mientras los peatones iban por los soportales de los edificios. Al final de la avenida está el arco del triunfo, como vestigio más vistoso de la ciudad.

Muy de cerca, el guía prepara una sorpresa, se sienta sobre una piedra y pone a sentados a su izquierda un chico y a su derecha una chica. Al levantarse saca la broma a la luz, un falo tallado en la piedra apunta del hombre a la mujer. Las risas caen sobre el grupo. Recomiendan a las damas tocarlo tres veces para su suerte en el amor. Por supuesto, todas pasaron por la piedra, nunca mejor dicho. Este símbolo representaba que ésta era una casa de placer.

Los mosaicos son la gran atracción de VolubilisAl fondo y con silueta de dromedario se ve el pueblo de Moulay Idriss, un lugar sagrado. Allí yace el bisnieto de Mahoma, el que introdujo el Islam en el país, y fundó la primera dinastía marroquí. Para aquellos que no puedan ir una vez a la Meca, le vale con venir una vez a aquí. Hasta no hace mucho estaba cerrado a los no musulmanes, hoy día se permite entrar, pero no pernoctar.


David Navarro
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