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Marruecos
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Escrito por Daniel Pinilla
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En la costa atlántica de Marruecos existe un lugar de ésos que casi produce pudor comentar porque a uno le salen sarpullidos de pensar que un lugar tan bonito pueda convertirse en un auténtico enjambre de turistas que se lo lleve por delante y le haga perder encanto. El problema ya está aquí, puesto que cuando aterricé en el sitio, un par de excavadoras estaban removiendo tierra y resultaba fácil adivinar que en poco tiempo habrá un montón de casitas adosadas que lograrán que el lugar no vuelva a ser lo que siempre fue. Se trata de Legzira, una preciosa ensenada que se sitúa exactamente diez kilómetros al norte de la legendaria localidad de Sidi Ifni. Presuntamente es un lugar solitario, todavía lo es, y único.
Las formaciones de la roca como consecuencia de la erosión del mar dibujan complicadas arcos que parecen casi un decorado de cartón piedra. La realidad supera nuevamente a la ficción. A día de hoy, es decir cuando escribo estas líneas, sólo hay un par de presuntos bereberes que venden sus baratijas a los despistados turistas y dos o tres baretos en la playa que tienen apariencia de estar más tiempo cerrados que abiertos. Seguro que el panorama cambiará dentro de poco: los bajos precios marroquíes a ojos europeos y la impresionante belleza del lugar harán el resto. Pase lo que pase, si el personal no se carga demasiado el sitio, se trata sin duda de uno de los parajes más bellos que se puede encontrar un tipo en su vida.
Daniel Pinilla
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