El reto del callejeo por Fez el-Bali brújula en mano (II) PDF Imprimir E-mail
Marruecos
Escrito por David Navarro   

Las tenerías, siempre resistentes al tiempoMe encuentro junto a la mezquita de Kairouan, en pleno corazón de la medina de Fez y es una hora muy crítica. Todos los espacios estaban a reventar de turistas. De repente me encuentro cara a cara con el rodaje de la película. En un momento que cortan aprovecho para meterme por una vía y quedarme en un callejón para ver la escena. Mis amigos despistados se quedan en medio junto con los extras, pero rápidamente lo quitaron del medio.

La siguiente parada son las tenerías. Contra más cerca estaba más personas se ofrecían para llevarte allí. Da igual decir que no o hacerse el loco, acaban por acompañarte alguien hasta una tienda de producto de piel donde te reciben con una ramita de menta y te conducen hasta la azotea. Desde allí se puede ver cómo trabajan los curtidores con las pieles. Nada ha variado en los últimos cinco siglos. La menta en la nariz ayuda a combatir el mal olor.



Aquí se trabaja con pieles de res, bovino y camello. Primero dejan la piel durante una semana en cal para matar las bacterias que pueda tener. Después la dejan tres días en heces de paloma, que es lo que le da suavidad. El tercer paso es darle color introduciéndolas en recipientes con pigmentaciones naturales. Por ejemplo, el azul lo hacen con el índigo o el amarillo con el azafrán. Este último por ser más caro se extiende a mano y lo dejan sobre paja para que se seque. Con el color debe estar 25 días. Por último está una semana al sol para que se seque. En la tienda se puede comprar cuero de primera categoría. Te hacen la prueba del mechero, donde al acercar la llama a la piel, no deja ningún rastro.Lo cual indica la excepcional calidad del producto.

Las fuentes presentan juegos de mosaicos muy coloridosLas callejuelas de la medina alegran la vista con numerosa s fuentes decoradas con mosaicos, las cuales llevan trayendo agua durante cientos de años a sus habitantes. Hay una pequeña placita con un par de árboles conocido como Zoco de la Henna, usada para pintar el cuerpo. A pocos metros se halla el museo de Nejjarine, un funduq que muestra el arte relacionado con los distintos tipos de maderas marroquíes. Lo mejor es tomarse un té en su terraza, dejando por unos minutos le bullicio de la medina.

Muy interesante de ver es la mezquita Zawiya Moulay Idriss II, aunque no dejan entrar a los no musulmanes, desde la puerta se puede echar una buena foto. En un despiste de orientación casi me meto en sus baños.

Para salir cojo la atestadísima calle Taala Seghira para volver casi hasta el punto de partida de cuando entré en la medina. Aunque me desvío un poco antes hacía el sur antes de salir para ver el museo de Dar Batha. Una vez en la puerta y tras haber visto tantas cosas decido no entrar. A pesar muy recomendado.

Misión cumplida, ha sido muy posible el recorrer todo este laberinto sin guía. Incluso más fácil de lo pensado. Pero salí conmocionado de lo interesante y gratificante que es saber que existen lugares así en el mundo. Entrar aquí fue como meterse en una auténtica máquina del tiempo.


David Navarro

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